viernes, 3 de junio de 2011

O N G



Vivimos en una era en la cual las relaciones internacionales ya no están dominadas por dos Estados como actores únicos.
Kofi Annan, secretario general,
Messina, Italia, abril 1997

Hice la reservación de avión 30 días antes de volar en la central de autobuses. La línea vende los boletos de avión Vivaaerobus y enlaza el flete terrestre con un 75 por ciento de descuento por usar el servicio.




La señorita taquillera no me dijo que en la central camionera de Guadalajara podría adquirir el servicio de traslado hacia el aeropuerto de la ciudad, y comentó no haber problema si llego una hora antes de la salida del vuelo, por lo que acepté comprar el viaje con el terrestre de ETN, aunque al final no tuvo validez, porque al llegar a casa la empresa aérea notificó su modificación de horario de salida por correo electrónico; la opción fue cambiar el viaje terrestre con otra línea de camiones.




La primera vez que escuché las siglas ONG en voz de un amigo sonó extraño, pues lo pronunció en inglés: “Ou En Gi. ¿A poco no sabes qué son?”; me dio pena decir no, pero lo dije y sirvió de mucho aprender.




Una Organización No Gubernamental (ONG) es cualquier grupo no lucrativo de ciudadanos voluntarios que está organizada a nivel local, nacional o internacional con tareas orientadas y dirigidas por personas con un interés común. Las ONG realizan una variedad de servicios y funciones humanitarias, llevan los problemas de los ciudadanos a los gobiernos, supervisan las políticas y alientan la participación de la comunidad. Proveen de análisis y experiencia, sirven como mecanismos de advertencia temprana y ayudan en la supervisión e implementación de acuerdos internacionales. Algunas están organizadas sobre temas específicos, tales como los derechos humanos, el medio ambiente o la salud.




Kofi Annan, exsecretario general de las Naciones Unidas, argumentó en Messina, Italia, 1997: “Vivimos en una era en la cual las relaciones internacionales ya no están dominadas por los Estados como actores únicos. Los participantes incluyen a las organizaciones no gubernamentales, a los parlamentos nacionales, a las compañías privadas, a los medios de comunicación, a las universidades, a los intelectuales, a los artistas y a cada mujer y a cada hombre que se considere parte de la gran familia humana”.
Tres años después de entener un poco el concepto de una ONG, Ruth y yo iniciamos la búsqueda de una de ellas por internet. El requisito era que debía tener la sede en Chiapas. La amiga encontró a Nataté A.C., fundada en el año 2006 por un grupo de voluntarios mexicanos y extranjeros, quienes se reunieron con un objetivo común: su interés por Chiapas, su complejidad y la necesidad de promover el desarrollo local y la paz.




Nataté A.C. realiza proyectos a corto plazo (2 semanas o un mes ), mediano (de uno a 3 meses) y a largo plazo (de 3 a 12 meses), donde puedes participar en campamentos con enfoque intercultural, ecológico, educativo, respeto a los derechos humanos, fortalecimiento y apoyo a gente de grupos marginados y minorías vulnerables.




El encuentro de la ONG en San Cristóbal de las Casas, el lugar más bonito de México –según los turistas europeos–, cayó de maravilla porque en el mes de mayo Nataté A.C. será parte de la organización del Primer Festival de Cine Documental San Cristóbal, del 24 al 29 de mayo.




En el mes de enero envié mi solicitud de voluntaria y tuve la fotuna de ser aceptada. Durante 15 días ayudaré en la logística del evento. Por lo que sé, tendré de compañeros a extranjeros residentes de Alemania, Corea del Sur, España, Italia y México. Ah, y para que conozcan lo se produce en el estado de Colima, les llevaré unos detalles sencillos: ponche, aretes de coco, mermelada de jamaica, cocadas y dos xoloixcuincles de barro.




Confieso que ir a San Cristóbal causa mucha emoción, la misma que tuve cuando fui a La Habana, pero trato de estar tranquila. De pronto imagino al pueblo mágico con la escenografía de naturaleza, indígenas, extranjeros, arte, cultura, comida, voluntarios, zapatistas, artesanías, mercados, pobreza y armonía. Estoy segura que la gente de San Cristóbal me dará lo que busco, lo que en mi pueblo no puedo encontrar. Es mejor dejar de pensar, lo que sí debo es iniciar a empacar.




A veces pienso que los intereses particulares de cada ciudadano casi siempre van por encima de los colectivos, por eso tenemos un país de mexicanos oportunistas, donde para poder actuar es necesario obtener un sueldo. En Chiapas o cualquier lugar del mundo deberían existir muchas organizaciones no gubermanetales que persigan intereses mutuos en proayuda a la sociedad. Pero es mejor dejar de pensar, lo que sí debo es iniciar a hacer mis maletas.








Elsa I. González Cárdenas




Publicado En El Diario De Colima




El 12 de junio de 2011












Nataté Voluntariado Internacional A.C.




Calle Diego de Mazariegos #90




Barrio de la Merced 29240




San Cristóbal de Las Casas Chiapas,




MéxicoTeléfono: +52 967 6316918




jueves, 2 de junio de 2011

Tzajala











































Silviane, francesa, y Marzo, mexicano de descendencia maya, llegaron a Chiapas hace 28 años. Eligieron Tzajala para vivir.

Tzajala es una comunidad de Chiapas, cercana a Ochuc, donde no se permite el consumo del alcohol ni de drogas. Está rumbo a la carretera Ocosingo-Palenque, kilómetro 174.




Hao Mek’Ka es el nombre del hogar de la pareja, un campamento ecológico donde la vida para los residentes y visitantes es el paraíso. El lugar no tiene asignación de cinco estrellas, no cuenta con alberca, pisos de mármol, internet, tampoco camaristas, y la recepción de señal telefónica por celular está muerta. Su belleza radica en la naturaleza.

En medio del bosque con el cultivo de frutas y verduras orgánicas, Silviane y Marzo con ayuda de sus hijos y voluntarios construyen un espacio sustentable donde puedan disfrutar de la Madre Naturaleza, preservarla y ser autosuficientes.


Ahí los terrenos de tierra producen hierbas medicinales que son el remedio de enfermedades y las vitaminas que necesita el organismo para estar sano. Beber agua de limón con perejil y café orgánico con piloncillo es típico; poseen plantación de plátanos de los cuales con la banana elaboran mermeladas deliciosas para el autoconsumo o venta; por ahora el maíz tras 3 semanas de cosecha empieza a secarse, aún no llueve y los hongos setas van en crecimiento.

Las habitaciones son colectivas, hechas de madera con tragaluz de acrílico, pues así mantienen caliente al huésped; los baños son secos, es decir, no se utiliza agua en las letrinas, sólo tierra o cal (evitan el gasto del agua que podría ser utilizado para otros fines), los residuos fecales se utilizan de abono a la tierra; en la cocina hay una estufa de adobe que funciona con leña, la separación de lo orgánico e inorgánico es primordial, pues el primero servirá de abono, el jabón detergente para lavar los trastos es biodegradable; para ducharse hay regaderas con agua fría o si se prefiere está el río. La cría de animales, borregos, gallinas y patos es pequeña, pero con el tiempo incrementará. Evitan el consumo de la carne.

La idea de crear un espacio donde puedan vivir las familias en contacto con la naturaleza de forma sustentable, donde la Madre Tierra permita cosechar los frutos, alimentar, dar empleo a la chica de la tienda del mismo proyecto o a los dos ayudantes del taller en la elaboración de joyas de ámbar y plata en un estado donde el trabajo tiene bajos sueldos es de gran ayuda para ellos.

Hao Mek’Ka no sólo alberga a los visitantes temporales, también a familias de escasos o grandes recursos económicos, siempre y cuando aporten ayuda a la comunidad o al mismo lugar; en sí, es un intercambio de recursos.

El año pasado a Silviane le tocó recibir a un michoacano que llegó y pidió dinero para poder pagar su pasaje de regreso por autobús, ella con gusto se lo proporcionó sin antes él haber enseñado a las mujeres de Tzajala la elaboración de pan, pues el hombre era panadero.

El campamento ecológico tiene un temazcal cuyo guía es Marzo. El temazcal es curativo y por la noche se realiza. En la ceremonia se pide permiso a los dioses de los cuatro elementos para correr el baño antiguo de vapor. Empresas turísticas suelen enviar a clientes para tomar uno, si juntan el número de personas indicadas se hacen, si no se inicia con los que estén presentes.

El intercambio multicultural es enorme: muchas lenguas extranjeras, indígenas, el aprendizaje a la elaboración de platillos de cocina, manualidades, bordados, no tienen límites.

La pareja deben de responder con cargos a la comunidad. Cada 2 años realizan servicios sociales en los giros de salud, seguridad y autoridad. Hace 2 años Silviane atendió el abarrote del pueblo, Conasupo; Marzo fue subagente.

Tzajala es una bella comunidad donde no existen diferencias sociales ni económicas y se vive en un paraíso.


Elsa I. González Cárdenas
Publicado en El Diario De Colima
Este texto pudo sufrir alguna modificación.


El 01 de junio de 2011
Manzanillo, Colima, México

lunes, 30 de mayo de 2011

Conciencine




























Mio es de Corea, y dice que es la primera vez que come mango; en cambio Josephine ya lo conocía; Ayaka, quien es japonesa, consume el fruto en silencio; Elizenda y Sophie no paran de saborearlo, en Cataluña y Francia son caros; María, la rusa, les da la razón, a 20 dólares cada uno se vende en Moscú; Ann, quien es alemana, se encuentra frente a la bandeja de barro donde está el picogallo, escucha la conversación y coge trozos hasta llevarlos a su boca.

Julio, Salvador, Liz y yo cedemos nuestra ración a los compañeros de Nataté, “Voluntariado Internacional A.C.”, en San Cristóbal de las Casas, luego les presumo que en casa tengo un árbol de mango.

El lunes iniciamos Conciencine, “Muestra de Cine y Documental Mayo 2011”, en el museo Centro de Medicina Maya en Chiapas. A las 11 del día proyectamos el cortometraje argentino, Las siete alcantarillas, de la cinta El mundo a cada rato, del cual los temas son la pobreza y la violencia familiar. El martes visitamos la escuela primaria bilingüe “Ignacio Manuel Altamirano”, en Teje de Oro, a 15 minutos de San Cristóbal. Al llegar, pudimos apreciar el paisaje boscoso desde la cima del pueblo: casas de madera y unas cuantas de material –cemento, techos de lámina de asbesto y teja–. La sociedad parecía organizada y lucía limpia. En el camino saludamos a los pobladores, quienes nos respondían con amabilidad.
Después de caminar 200 metros de distancia entre la entrada De Oro a la escuela, una vieja construcción de 5 metros de altura y cuerpo de adobe asomó su cabeza de teja, ésta era el antiguo espacio educativo.

Ya en las instalaciones del plantel, los niños nos encontraron en el patio sobre las montañas de tierra y pasto. Ahí los esperábamos mientras terminaban de hacer un examen. En la presentación ante el grupo de estudiantes, los integrantes del voluntariado señalamos en un mapamundo hecho por nosotros mismos en el reverso de una lona plástica, el país de origen: Alemania, Corea, España, Francia, Holanda, Japón, México, República Checa y Rusia. Quienes les causó gran admiración fueron las mujeres asiáticas, Akaya, Josephine y Mio, así que las cuestiones de rigor surgieron: “¿Cómo se dice ‘hola’ en japonés y coreano?”.
La proyección del documental estuvo a punto de ser cancelada. Por fortuna, las palabras mágicas: “Venimos desde muy lejos para estar con los chicos, déjenos compartir”, le bastó al director para dar su aprobación.

La cinta Kirokou y las bestias salvajes –documental de caricaturas– se exhibió en un aula con paredes de madera, palabras en castellano, escritas en hojas de colores colgadas alrededor del inmueble; láminas con las multiplicaciones, el cuerpo humano y otras imágenes llamativas. En el suelo, con bancas y mesas vimos el largometraje de dibujos animados. Los rostros de los niños de preescolar y primaria estuvieron muy atentos. Algunos pequeños portaron trajes típicos de Chiapas, aunque la mayoría vestía atuendos modestos; no faltó el infante moderno de cabello tieso, lleno de gel, short y camisa de Spiderman. Promedio de sesenta infantes disfrutaron el documental.

Fue increíble percatarnos del impacto que causó el largometraje durante la transmisión, pues cuatro niños dibujaron personajes de Kirokou, jirafas, el bebé llorón, árboles, casas y una sirena. Contentos nos mostraban las imágenes, también al maestro Luis, quien orgulloso los calificaba. Los demás espectadores reían a carcajadas en situaciones cómicas. Al concluir nos dirigimos a la cancha de baloncesto. La profesora Rosario, de 27 años de edad, apoyó en las actividades al aire libre. Jugamos y cantamos en tzotzil, trepamos un árbol, tomamos fotografías, las féminas locales tejieron cabelleras de las compañeras coreanas, japonesa y rusa; también hubo lectura de cuentos.

Las madres de los infantes siempre estuvieron cerca de sus hijos, no por desconfianza, sino porque la junta de mujeres que hicieron se prolongó muchas horas.
Teje de Oro tiene encanto. Es seguro que es la inocencia y entrega de su gente, también los responsables de difundir la enseñanza educativa y formación de vida. Abrir el corazón para instruir con amor, sembrar la semilla de igualdad y paz entre todos los ciudadanos es una labor incansable.
“¿Cuándo vuelven?”, preguntaron los estudiantes. Sólo nos limitamos a contestar: “Otro día, no lo sabemos”. Yo prometí regresar entre semana, antes de partir a Manzanillo, sólo para obsequiarles fotografías impresas y las conserven por años.

Los voluntarios comeremos mangos durante 2 semanas porque para los europeos es un lujo, en cambio los mexicanos podemos adquirirlos a 10 pesos la cubeta diminuta en el mercado y calles de San Cristóbal.
Valorar y preservar la riqueza natural de México, incluyendo su gente, es algo que todos los mexicanos deberíamos de aprender a hacer, pero a veces estamos tan ciegos, que ignoramos que compartir un poco de tu tiempo construye grandes cimientos en otros corazones.




Elsa I. González Cárdenas



Publicado En El Diario De Colima



El 26 de mayo de 2011














Manzanillo, Colima, México


















El Curandero De Chamula









En Yik café-cafetería trato de beber café frente a la plaza de San Cristóbal de las Casas. Rafael, un adolescente, pregunta si quiero que limpie mi calzado por 10 pesos. Antes de él se acercaron tres infantes indígenas para ofertar figuras pequeñas de barro: “Ande, cómpreme, traigo borrego, toro, rana, iguana y jaguar”. Los animales estaban lindos y los adquirí.


Rafael, el bolero, vivía en San Juan Chamula, ahora reside en San Cristóbal, a 10 kilómetros de distancia. Mientras daba brillo a mis zapatos tenía las ansias de aprender y conversar. Contó lo que un turista argumentó: “¡Cómo van a ser pobres en Chamula si ahí se siembra marihuana!”; cuestionó mi procedencia, oportunidad que aproveché para mostrarle el estado de Colima en el mapa de la República a través de la computadora, y me preguntó: “¿En Manzanillo hay mar? ¿Cómo se escuchan las olas?”. Lamenté no haber traído conmigo un caracol. “Cuando vayas a una tienda donde vendan caracoles, acércate uno al oído y escucharás el mar. Se oye el viento”. También le mostré fotografías de los cangrejos ermitaños que tengo en los archivos de la máquina y hablé sobre ellos.


Con el jabón de calabaza el calzado cambió de color al original. Rafael terminó su labor y se fue. Yo le grité a lo lejos: “¡Regresaré! Por aquí nos vemos pronto”.
En realidad, llegué al café con el estómago lleno. En Chamula comí y en el camino de la central de los colectivos de San Cristóbal hacia la plaza bebí pozol –del nahuatl pozolli–, es una bebida a base de cacao y maíz, de origen mesoamericano.
El tránsito para ir a Chamula tiene paisajes hermosos: cerros apenas verdes por la ausencia de lluvias, varias casas de adobe, madera, bloques y el cielo azul-gris con los rayos de sol ocultos en las nubes. Frente a la plazuela está el templo de San Juan Chamula, estilo colonial. Adentro de la iglesia hay personas hincadas, rezando, ellos son los curanderos tradicionales. Éstos hacen curaciones con hierbas verdes, veladoras, y los más diestros toman el pulso para sanar enfermedades o malas energías que podría cargar el cuerpo.


Salvador, el curandero mayor, quien quitaba la cera del piso se acercó a mí al momento de entrar al templo. Yo miraba el techo de la construcción. “Es una paloma”, pronunció. Nunca vi el ave, sólo trataba de distinguir si el material era carrizo o bambú. Lo místico hizo que sintiera mucha paz y mis chacras estuvieran abiertos, tal vez era la reacción a los más de cuarenta santos –Santa Martha, Lucía, Rosario Menor, San Sebastián, Pedro, Pablo, Tadeo, Divina Providencia, la Virgen María…–; dentro de la vitrina de cristal en cuyos cuellos cuelgan espejos para evitar que la gente tome fotografías, pues la creencia es que si lo hacen les roba su alma; los curanderos sobre el suelo, hojas aromatizantes, el fuego de las velas en hileras de cuatro, decenas de mesas de madera en los laterales y encima veladoras encendidas, una indígena con su hijo en rebozo sobre su espalda y en el centro una gallina muerta y otra viva en manos de la chamula.


Me senté entre el mosaico viejo y entre las hierbas aromáticas, las indígenas curiosas se rieron varias veces conmigo por el hecho. Estuve más de media hora disfrutando la contemplación de aquel lugar y sabía que debía partir, pero no quería. De pie fui con Salvador para agradecer la estancia; él se ofreció para limpiar mi cuerpo con veladora blanca, rezos en tsotlzil, pronunció Elsa e inició.

Tomó el pulso de mi mano derecha e izquierda. Cuestionó si era casada, al saber que no, vociferó que estoy vieja y necesito marido. No lo contradije, sólo escuché. Por las dudas, frente a Santa Rosario Menor, recé el Padre Nuestro varias veces e hice plegarias. Al poco tiempo las manos empezaron sudar. El curandero creyó que estaba nerviosa, justifiqué que era normal. Él miró mis manos: “Están bonitas, blancas, y las mías sucias”. El hombre de seis décadas, de tez morena, continuó en oración, tomando el pulso y después entrelazó mi mano izquierda y me propuso matrimonio: “¿Te quieres casar conmigo?”. Solté la risa no tan discreta: “No, gracias”. Pensé que él imaginó desesperación por atarme a un hombre o debía tratarse de una broma.



Empecé a sospechar cuando no dejó de voltear atrás en el intento de que no se dieran cuenta los demás mientras tocaba la mano. Así estuvo durante 20 minutos, firmé en la propuesta dicha más de tres veces. Le di la instrucción de parar, lo hizo; la limpia terminó. Agradecí en tzotzil “olabal” y partí.

Muchas cosas pueden pasar en menos de un día y más en Chiapas. Tomaré el café antes de que se enfríe o que lleguen otros vendedores de artesanías y textiles.



Elsa I. González Cárdenas
Publicado En El Diario de Colima
El 19 de mayo de 2011
Manzanillo, Colima,México

jueves, 5 de mayo de 2011

Brincolin



COZCATLÁN al escuchar la petición que Tzalahua –cmpradora– le hizo a Cortés –vendedora– de sustituir el jilguero hembra, muerto en días anteriores por otro, salió a exigir el permiso de la Semarnat, el cual emite para la venta legal de aves, y a rogarle a Tzalahua para que no aceptara ninguno.

Cortés traía en una jaula de casi un metro de alto, cincuenta centímetros de ancho y largo, en ella muchos animales nerviosos, entre ellos un quetzal.

El permiso para comercializar no lo llevaba, su argumento era: “Por las prisas lo olvidé en casa”. Cozcatlán, molesta, la amenazó con denunciarla a la Profepa; Cortés cuestionó quién era ella, que si trabaja en alguna dependencia gubernamental, o por qué el interés de saber si existe o no tal permiso, a lo que ella respondió: “Sólo soy una simple ciudadana que tiene derecho de información”.
Al final, Tzalahua recibió a cambio del jilguero un hermoso cardenal macho y Cortés se marchó con las aves silvestres en cautiverio, ya sin volver.

A Cozcatlán le quedó la duda si el inquilino de plumas rojas pertenece al grupo de aves en peligro de extinción, por lo que se puso a investigar sobre el tema.

Fue a la Profepa, pero el ingeniero que la atendió consideró más importante seguir con los trámites cotidianos del comercio exterior del puerto que hacerle caso a Cozcatlán: “Busque la NOM-059 SEMARNAT 2001, ahí podrá ver si el ave está en peligro de extinción”.

Entonces, mejor optó por buscar asesoría con los amigos ecologistas, Gasca, La Iguana y, por supuesto, con la bendita tecnología del internet, pues hasta ese momento desconocía su nombre.

Cardinalis cardinalis o cardenal norteño. Tiene un distintivo penacho y una máscara en la cara que es negra en el macho y gris en la hembra; el plumaje del macho es rojo brillante, mientras que el de la hembra es de un tono opaco que mezcla los colores rojo y café. Es una especie monógama, la hembra construye sola el nido aunque ambos padres escogen el sitio, y el macho alimenta a la hembra mientras ella construye el nido. Los cardenales permanecen en parejas todo el año, aunque no es claro si siempre son los mismos o van cambiando y colonizando nuevos territorios.

La reproducción comienza con la construcción del nido entre marzo y abril, dependiendo de la localidad. Habitan en los matorrales y bosques abiertos en elevaciones que van del nivel del mar a los 2000 msnm. Es una especie residente común en Baja California Sur, en la vertiente del Pacífico desde Sonora al centro de Sinaloa y desde Colima hasta Oaxaca, y en el interior por toda la planicie central hasta el noreste de Jalisco e Hidalgo. En la vertiente del Golfo desde Tamaulipas hasta la península de Yucatán y hasta el norte de Belice y norte de Guatemala. En Norteamérica se distribuye en el Este de Estados Unidos y Sureste de Canadá.

Los individuos de Cardinalis cardinalis alcanzan su madurez reproductiva al año, y pueden vivir hasta 15 años.

Esta especie se ha visto sujeta al comercio para el mercado de mascotas, tanto a nivel nacional como internacional. Alguna vez esta especie fue apreciada como mascota, pero su venta como pájaro de jaula se encuentra prohibida en los Estados Unidos desde 1918.

Cozcatlán fue con Tzalahua a decirle que el cardenal está en peligro de extinción y debe ser liberado lo antes posible. Por supuesto que recibió la negativa: “No voy a perder mi dinero”; la solución, comprarlo.

El cardenal pasó a ser de Cozcatlán luego de pagar 700 pesos. En la jaula, el ave permaneció muy inquieta durante varias semanas, por lo que fue bautizado como Brincolín. Ésta dejó de volar en su hábitat para vivir tras las cercas de metal sin saber si volverá a ser libre.

Cozcatlán tenía la intención de darle libertad en el Cerro del Toro, porque la Profepa volvió a sugerir que El Terrero, Colima o el zoológico El Palapo, en Coquimatlán, serían buenas alternativas, pero la primera opción tiene 2 mil 200 metros sobre el nivel del mar.

Lo bueno de lo malo es que el cardenal llegó por alguna razón a la familia adecuada, donde aman a los animales, y lo malo de lo bueno es que el pájaro ya empezó a trinar.

Cozcatlán ahora tendrá que investigar cómo puede vivir un cardenal norteño en cautiverio, o buscar una asociación que se pueda hacer cargo de él, para preservar la especie que está en peligro de extinción.


Elsa I.Gonzalez Cardenas
Publicado en el Diario de Colima
El 05 de mayo de 2011
Este texto tuvo un cambio.

Manzanillo, Colima,Mexico

jueves, 28 de abril de 2011

Locaciones de Semana Santa




Fue el momento más feliz de mi vida,
y no lo sabía.
El Museo de la Inocencia, Orhan Pamuk

Füsun, el viernes antes de iniciar la Semana Santa bajó del automóvil que conducía Cetin luego de hacerle la propuesta a Kemal Bey de verse esa noche en los próximos 30minutos en el Edificio Compasión. Sin tener respuesta aún y con la intuición de ser imposible, no le importó descender del móvil.

La contestación fue tardía, pero Füsun no tuvo la menor tristeza, sabía desde el principio que Kemal Bey no es un hombre de grandes locuras en su vida.

-Dime ¿dónde estás, qué haces? No pude llamarte antes porque tenía a los ejecutivos de Limón Films frente a mí. Quedé de ir con ellos al bar Papel Cebolla. Al parecer nos reuniremos con el Consejo de Censura para tener el permiso y empezar a grabar la película artística. Lo siento, vernos hoy no es posible. Te llamaré después –argumentó a través del auricular–.

Füsun sería la protagonista del filme, luego que Kemal Bey y los ejecutivos lograran convencer a los del consejo no censurar las tres escenas eróticas donde aparecería desnuda.

-Está bien, Kemal, veré la luna llena sin ti. Ah, estoy sobre la banca, en el parador de Fondeport, escribo líneas para el guión –respondió alegre–.
Füsun olvidó comentar que antes de que el teléfono timbrara, conoció a una mujer analfabeta que le hizo recordar su niñez cuando la mamá de Nesibe solía lanzarle piedras en la cabeza a su amiga vecina por desobediente. La imagen era brutal. Nesibe corría alrededor de la casa, gritaba clemencia, la madre detrás de ella con rocas en las manos, pronunciaba sandeces. El maltrato debió afectar al infante que apenas pudo deletrear su nombre.

En el parador de Fondeport, mientras Füsun esperaba a Kemal Bey, vio el transitar de los autobuses rojos con destino a Tecomán y a la ciudad de Colima. En las ventanillas de las latas móviles se asomaron brazos de color tierra y rostros mezquinos; el chofer abría la puerta para subir pasaje: hombres y mujeres de zapatos polvorientos, uniformes sudorosos y melenas tiesas abordaron. Por instantes, quedó sola entre la noche y el Pez Vela bajo luna llena.

En cuestión de minutos apareció Jessica, la mujer analfabeta de ojos del tamaño de canicas, cabellera amarilla, short de mezclilla y blusa de algodón a media cintura, quizá de 20 años de vida. Preguntó si el autobús de Tecomán ya había pasado. Al saber la respuesta maldijo al conductor. Luego cuestionó qué decía el rótulo del parador. Füsun argumentó que era un anuncio publicitario de una empresa maniobrista. Las interrogantes estuvieron hasta que la chica de repente detuvo al taxi y se marchó. La futura actriz de la película artística dejó el parador después de hablar por teléfono con Kemal Bey.

En Semana Santa Füsun prescindió de los servicios de su chofer Cendi. Tomó el camión colectivo para ir a pasar los días santos en la casa de playa, camino a El Naranjo. En Fondeport la mujer de cabellera amarilla subió con un pedazo de cartón en el pecho que decía: “Me llamo Jessi”, y otras palabras poco visibles. Se dirigió a los pasajeros para pedir unas monedas. La mayoría de la gente sacó de sus bolsos el dinero. La analfabeta agradeció el gesto y preguntó a cada uno: “¿No te molesta si te doy un beso?”. Así besó en la mejilla a los más de treinta pasajeros.

El colectivo avanzaba a buena velocidad hasta llegar a Olas Altas. El tráfico lento invitó a mirar a los turistas de pieles pálidas y a escuchar el bullicio de los acentos; en Miramar, los cuerpos semidesnudos entre las olas brincaban, el sol bronceaba a los bañistas sobre la arena y la música candente amenizó el instante.
Manzanillo fue una fauna marina en completa armonía. La locación de la playa en Semana Santa concluyó con el mismo escenario hasta llegar a Club Santiago.

Füsun arribó a El Naranjo, un lugar lejano del centro de la ciudad donde la gente de campo emigra en busca de trabajo. Cerca del puente peatonal, el que pocos o nadie usa para llegar al otro lado de la acera, yacen en el fondo a la izquierda casas de playa. Las hermosas construcciones sólo pueden contemplarse desde la playa de arrecifes. Todas miran hacia el mar. Las naves marinas y aéreas, los colores del cielo, las estrellas, la luna y la marea en el risco son el paisaje de las terrazas o de las alcobas; la fauna marina, las aves y los animales de tierra viven en plena libertad sin el temor de ser cautivas. En la entrada del poblado las vendedoras de frutas trataron de reconocer a Füsun, que con la cabeza cubierta por un sombrero ocultó ser actriz de Limón Films, porque ella prefiere vivir el día más feliz de su vida sin tantos testigos. Ya en la casa de la playa disfrutó una de las mejores locaciones del mundo: el mar en Semana Santa.



Elsa I.González Cárdenas
Publicado en el Diariod e Colima

El 28 de abril de 211
Este texto pudiera tener algunas modificaciones

Manzanillo, Colima

jueves, 21 de abril de 2011

Fomento a la lectura

Pablo, al llegar a Manzanillo, hizo una aportación especial al puerto. En lugar de donar libros a la biblioteca municipal, los obsequió a una institución educativa que celebró el Día Internacional del Libro en la Plaza Juárez.




Él acostumbra leer un libro al día. Empieza muy de mañana y termina hasta el siguiente amanecer. Con las lecturas se inspira para crear nuevas imágenes de fotografía, hacer literatura y guiones de cine, conoce nuevas palabras y aprende a tener conversaciones interesantes. Dice que al terminar de leer un libro, siempre le deja al lector algo por hacer. En cierta ocasión leyó una novela donde lo único que obtuvo de ella fue las ganas de ir a la vinatería a comprar una botella de vodka y bebérsela, pues el personaje de la obra solía sentarse en una silla de madera, platicaba con el hijo y tomaba vodka. “Definitivamente era una novela mala, pero el vodka no”, rió a carcajadas.




El viernes 15 de abril en la Universidad de Colima, campus San Pedrito, se realizó el Cuarto Maratón de Lectura para celebrar el Día Internacional del Libro el próximo 23 de abril. La organización estuvo a cargo, como en años anteriores, de Silvia Cano, quien es la directora de la biblioteca “Ernesto Camacho Quiñones”.Minutos después de las 10 de la mañana iniciaron el maratón de lectura en presencia de funcionarios públicos del municipio y de la universidad: el presidente municipal, licenciado Nabor Ochoa; el director del Instituto Municipal de Cultura, el profesor Eduardo Rivera Valdivia; el coordinador de Arte y Cultura de la máxima Casa de Estudios, el arquitecto Juan Diego Gaytán; el delegado de la Universidad de Colima, José Martín Torres Ríos, y el joven poeta Eduardo de Gortari, autor del libro La radio en el pecho, de la editorial Tierra Adentro, invitado por Escapistas A.C.










En presencia de cientos de estudiantes se leyó narrativa y poesía. A las 11:30 de la mañana se cortó el listón de inauguración para dar inicio al Cuarto Maratón de Lectura en la biblioteca del plantel.Los títulos a leer fueron a elección de los estudiantes: Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll; Desayuno en Tiffany´s, de Truman Capote; Nuestra Señora de París (El jorobado de Notre Dame), de Víctor Hugo; Rebelión en la granja, de George Orwell, y El sabueso de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle.El cierre del maratón fue a las 10 de la noche. Por la tarde, la Universidad de Colima en el auditorio del centro de Tecnología Educativa, campus El Naranjo, se presentó por primera vez en el puerto el programa “Leo… luego existo”, con la presencia de la primera actriz de televisión, pantalla grande y teatro mexicano, Alma Muriel, quien declamó sin apuntador algunos poemas de Sor Juana Inés de la Cruz, y el tema fue “Sor Juana para ti”, logrando acercar a los estudiantes y público en general al gusto por la lectura, pero sobre todo por la poesía.El profesionalismo de la actriz sorprendió a los espectadores, quienes no habían tenido oportunidad de escucharla. Los jóvenes no acostumbrados a este tipo de eventos culturales y la falta de un buen comportamiento distrajo en tres ocasiones a la actriz en la interpretación de los poemas, por lo que pidió amablemente respeto por su labor, y dijo: “Estoy aquí por amor a ustedes y a mi trabajo”.La señora había viajado todo el día por carretera, desde Zamora, Michoacán, a Manzanillo, por el placer de estar con los chicos universitarios. Su estancia fue el tiempo suficiente para compartir los poemas de Sor Juana Inés de la Cruz; al terminar la presentación partió rumbo al aeropuerto Playa de Oro, debido que al día siguiente tenía otros compromisos por cumplir.“Leo… luego existo” cuenta con el programa de apoyo del Instituto Nacional de Bellas Artes, cuyo objetivo es estimular el hábito de lectura y elevar el conocimiento en estudiantes y público en general. La entrada a los eventos del programa es libre.Sin duda, la Universidad de Colima, delegación Manzanillo, merece reconocimiento por tan loable labor en iniciar el proyecto sede en los eventos culturales, pues esto ayudará a fomentar el hábito por la lectura y el gusto por las expresiones artísticas.















Pablo se fue del puerto al concluir sus trabajos artísticos. Nadie notó su ausencia.















Elsa I. González Cárdenas





Publicado en el Diario de Colima





El 21 de abril de 2011





Manzanillo, Colima