jueves, 21 de julio de 2011

El placer de comer

A”, en ayunas, suele comer polen en una cucharada pequeña con agua; “B” sale temprano de casa para ir a la escuela a estudiar sin haber desayunado; “C” le pedirá a un tramitador de la oficina que le traiga tacos tuxpeños para almorzar; “D” trata de cuidar su peso, un biónico es suficiente para comer y empezar el día; en cambio “E” no tiene problema con la comida siempre que tenga buen sabor, y “F”, que arribó del D.F. al puerto para presentar su libro de poemas, tenía muchas ganas de comer chilayo, ir a Comala a conocer el Pueblo Mágico y comprar ponche.

A” se sorprendió al saber que “F” quiere comer chilayo –caldo de cerdo con chile guajillo, picante, especias, hueso con tuétano y se sirve con arroz blanco–, desconocía que fuera un platillo típico de la región. Tenía la idea de que sólo son el pozole blanco, cebiche de pescado, la tuba y el tejuino que venden en la avenida México. “A” y “E” llevaron a “F” al “Camarón feliz” a comer mariscos. “F” estuvo dispuesta a probar lo que fuera, presumió de tener buen diente.

Para iniciar a degustar los platillos, pidió tacos de camarón, dedos de pescado y salpicón; “A” prefirió coctel de gorros con callo, y “F” comió camarones a la media diabla, sin faltar para cada uno cerveza oscura. Para “A” y “F” compartir alimentos ayuda a que los comensales se conozcan, intercambien diálogos, conversaciones profundas, o sólo por el simple acto de sugerir qué platillo comer lleva cierta complicidad en el deleite del paladar.

En los primeros minutos de la comida se entró en confianza. Poco a poco los temas de conversación fueron desnudando a la persona de “F”. Antes de concluir el postre, dos Carlotas y flan casero napolitano, se conocieron. Los estómagos de las letras estaban más que satisfechos, hartos. Al salir del restaurante, “A” se persignó en silencio para que el coctel no le cayera mal.

A las 8:30 de la noche, en el inicio de luna llena, “F” presentó con éxito su libro Tesauro, frente a un auditorio de abecedario y vocales. Ahí sólo bebió agua natural para refrescar la garganta. Al terminar de leer y contestar las preguntas de los asistentes, siguió la venta de libros que llevó a “F” a autografiarlos. “A” y “E” estaban contentos por la reacción favorable del alfabeto y las vocales. De antemano sabían que la lectura de los poemas no sería fácil por emplear significados de las palabras en un verso, sin embargo, el público la aceptó con facilidad.

Para agradecer y cerrar la noche, “A”, “E”, “F” y otras letras que se unieron fueron a cenar a la Pizzeria Napoly. Aunque el restaurante sigue con el aspecto tétrico, es el lugar favorito de “E”.

Quince minutos fueron suficientes para ponerse de acuerdo en decidir qué ordenar: pizza de anchoas, ensalada napoly –requesón, lechuga, jitomate, cebolla, piña en almíbar y aceite de olivo–, cerveza, vino tinto y espagueti a la bolognesa.

Antes de llegar los platillos fuertes, la botana que consistía en cacahuates, habas, garbanzos y frutas en vinagre junto con las bebidas alcohólicas, los entretuvieron por un rato. Cuando sirvieron la cena, una mezcla de olores se quedó en la mesa: el aroma del queso derretido, el puré de jitomate, la tostadura de la tortilla de pizza, la anchoa-pescado-, la carne molida sobre la pasta, el suave aroma del requesón perdido entre la lechuga, la uva y la cebada fermentada. La cena estuvo deliciosa.

El plan para el día siguiente de “A” y “F” consistía en visitar el Pueblo Mágico; desayunarían tal vez en Suchitlán y comerían en Comala, pero algo pasó en el estómago de “F” que le impidió estar dispuesta a partir. “A” se hizo muchas preguntas respecto a qué le había caído mal, supuso que el exceso de grasa en el queso de la pizza o los mariscos que por la tarde consumió debieron ser los culpables. “F” no le dio importancia al malestar estomacal. Juntos se fueron a desayunar fruta con yogurth en Cocolandia. Quien sabe comer bien tiene conocimiento que el yogurth y la papaya son alimentos laxantes, pero “F” a pesar de tener complexión rolliza, lo ignoraba. Las secuelas de mal comer fueron mantenerla en la cama más de 20 horas con retorcijones en el estómago. “F” al día siguiente se marchó al D.F., ya mejor de salud y sin probar chilayo ni llevar ponche de cacahuate.

“A” se encarga de decirles a “B”, “C” y “D” que cuiden su alimentacion porque las enfermedades entran por la boca; mientras “E” experimenta jugar con el melón en las líneas de la “H”.


Elsa I. Gonzalez Cardenas
Publicado en el Diario de Colima
El 22 de julio de 2011
Manzanillo, Colima, Mexico

jueves, 14 de julio de 2011

Reacciones ante la injusticia laboral

La plática inició en tono de broma:

-Ya, Johana, mira lo que estás haciendo.

-Profe, va a ver. No soy yo, es una mujer loca que hizo eso. Al parecer, la cosa no va por ahí. Dicen que ella andaba con un jefe, y llegó la esposa y se la cacheteó.

El profesor se acerca a la alumna para curiosear sobre el tema.

-Es una mujer problemática en el trabajo. ¿Para qué se enjauló con sus dos hijos y se cosió la boca? ¿Por qué metió a los niños?, lo hubiera hecho sola.

A principios del mes de junio, Madaí Díaz Rodríguez, empleada de la Planta Regasificadora de Gas Licuado de Manzanillo que se encuentra aún en construcción, decidió coserse los labios y mantenerse enjaulada en compañía de sus dos hijos menores de edad, frente a Palacio Muncipal de Manzanillo, y mencionó que tomó dicha determinación para llamar la atención de las autoridades del gobierno del estado, en busca de “justicia y de su reinstalación laboral”, lo cual finalmente logró y fue reinstalada por el consorcio Samsung como respuesta. Esta noticia se publicó en la prensa local, nacional y hasta en el mismo blog de la afectada.
Los comentarios de los ciudados no se hicieron esperar. Algunos estaban en desacuerdo en la forma en que la exempleada hizo su protesta; unos cuantos, sin conocer a profundidad del caso, tuvieron empatía por la fémina, a la que vieron como víctima, y otros la juzgaron de demente.

En el blog de Madaí Díaz se presume que ella renunció a su trabajo anterior para poder emplearse en la empresa coreana con el fin de ser vigía y la portavoz de las violaciones de los derechos laborales que sufren los trabajadores por parte de la compañía.
Defender los intereses colectivos por causas justas es una acción loable que debiera tener más atención por parte de las autoridades y empresarios involucrados. Lo cierto es que no sólo en las empresas extranjeras las jornadas laborales son de 12 horas sin goce de sueldo extraordinario, también las nacionales se enriquecen bajo la explotación del capital humano.
En el puerto hay muchas razones sociales que funcionan en las mismas condiciones. Esto no significa que se tenga que ignorar a la portavoz, al contrario, es primordial que exista la supervisión en tales compañías establecidas en Manzanillo.

Existe el antecedente de inconformidad, el plantón que hicieron entre mil 500 y mil 700 trabajadores de Samsung afuera de las instalaciones de la compañía. Convocaron a directores de la misma, al gobierno del estado y a la Comisión Estatal de Derechos Humanos, cuyo pliego petitorio se basaba en tres cosas: mejorar las condiciones de trabajo, respeto hacia los empleados y el cumplimiento a las 8 horas de jornada laboral. Nada inalcanzable y todo de acuerdo a lo que marca la Ley Federal de Trabajo.

El 6 de julio la empresa coreana despidió a dos compañeras de trabajo. El 7 del mismo mes, personal de seguridad le negó el paso a la señora Madaí a la regasificadora, por lo que conovocó a una rueda de prensa para mencionar que haría huelga de hambre y se volvería a coser los labios, y si no viera respuesta a su demanda pública, se autoflagelaría frente a los medios de comunicacion, esto por falta de justicia laboral. El 11 se enjauló y se puso en huelga de hambre junto con dos compañeras de trabajo, a quienes las despidieron injustificadamente.

El atrevimiento de una mujer para que se zurza los labios con el objetivo de expresar su inconformidad ante el presunto maltrato físico, psicológico y las malas condiciones de trabajo, es una reacción ante una injusticia. Hacerlo de esa manera es un símbolo de escapismo, pudiendo contemplar otras formas menos dañinas.

Si parte del problema es la falta de credibilidad ante las demandas que han puesto en el sindicato y que han sido ignoradas –según el blog–, puede utilizarse la tecnología para tener pruebas como: grabadora de voz, cámara digital e incluso cámaras de video ocultas.

El final del texto en el blog de Madaí dice: “Se está convocando a las diferentes organizaciones nacionales e internacionales para hacer frente con esta lucha. Patria, socialismo o muerte”. Cita los nombres: Madaí Díaz Rodríguez, David Díaz Valdez y Sandra Abiud Gómez Beltrán.

Lo que viene será un verdadero acto de escapismo, pero habrá consecuencias graves. Ojalá tengan la voluntad de solucionarlo, tanto el demandante como el demandado, porque después de esto ya nada será sorpresa.

-Profe, ya me voy. Luego le cuento bien.


Elsa I. Gonzalez Cardenas
Publicado En El Diario De Colima
El 14 de julio de 2011
Manzanillo, Colima, Mexico

jueves, 7 de julio de 2011

Se inunda la ciudad

Cid salió el viernes a las 9 de la noche del trabajo. Ella tenía la intención de ver a su novio. Para lograrlo debía trasladarse desde Miramar hasta la zona centro de Manzanillo, después ir a la central camionera, abordar un autobús y viajar 95 kilómetros por carretera.

Antes de partir llamó por teléfono a la estación de taxis. Un hombre del otro lado del auricular cuestionó hasta dónde la llevaría para saber si valdría la pena dar el servicio, y al conocer el destino de inmediato mandó la unidad 255 por la mujer.


En el día el cielo se pintó de gris y hubo lluvias moderadas e intensas. Nada de que preocuparse por el mal tiempo, además, Protección Civil no dio la alarma de peligro, bueno, al menos lo imaginaba porque no escuchó la radio, pero creyó en el aprendizaje nato que una porteña presume tener sobre el pronóstico del tiempo de que no pudiera pasar algo grave.

Diez minutos después el auto amarillo con franja negra se paró frente a la puerta. Cid ya lo esperaba en la calle, cubriéndola el paraguas; subió al carro, dio las buenas noches, el taxista le respondió el saludo. De ahí en adelante el hombre inició una conversación sin dejar hablar y decir frases en el nombre de Jesús. El conductor no parecía malo, tampoco se le percibía buena vibra. Ella no dudó en que fuera un nuevo cristiano de alguna religión protestante a punto de convertirse en buena persona.


“Señorita, nos vamos a ir por la autopista”, argumentó, en realidad no es autopista, pero por alguna razón nos atercamos a llamarle así.
“No hay problema, usted sabe el camino”, respondió.

A la misma distancia del Valle de las Garzas, en pleno camino, un aguacero cayó sobre ellos. Los automovilistas bajaron la velocidad de sus carros. Apenas había poca visibilidad para avanzar, no existía la forma para retroceder o hacerse a un lado mientras dejara de llover. El taxista decidió abandonar el asfalto y tomó el camino hacia la delegación del Valle: “Va a ser mejor por acá, señorita, más vale estar seguros que arriesgarnos”, dijo.

Sin embargo, la decisión fue errónea. En el Barrio 3, cerca de la llantera, el agua bajaba de las calles como río, se estancaba en la avenida principal Elías Zamora Verduzco; algunos coches que transitaban por ahí permanecieron quietos, otros marchaban con lentitud para evitar que el agua se metiera en los motores. Las aceras tenían más de 30 centímetros de profundidad, la lluvia no cesaba. El hombre paró la plática aburrida y sus frases en el nombre de Jesús para pronunciar lamentos sobre el aguacero: “Es que la tengo que dejar en su casa, ya me eché el compromiso y debo cumplirlo, si no ya estuviera de regreso”.

Tomó el radio negro con cordón de teléfono que colgaba cerca del estéreo y preguntó: “Compañeros, alguien sabe cómo está el Barrio 1 del Valle, tengo que pasar por ahí”. Una voz chillante, media burlesca, se escuchó: “Camarada, está un poco menos feo como suele ponerse”. Entonces el chofer optó por ir a la gasolinera cercana a esperar 10 minutos para que el río bajara su intensidad de fluidez. El tiempo transcurrió y el taxista cambió de parecer : “Nos vamos a ir por la autopista”.

En la autopista el carro transitó sin problema, bajó por el libramiento colindante a Tapeixtles rumbo al centro. Frente a la colonia Bellavista varios automóviles estaban parados en pleno boulevard. La lluvia arreciaba y se calmaba. El taxista retornó y vociferó : “Hasta aquí llego, no puedo avanzar, no me pague si quiere”.

Cid lamentó que el taxista la bajara del auto y recordó que la frase repetitiva que pronunciaba no era tan real en él, también comprendía que no tenía la culpa de las inundaciones de las calles de la ciudad.

Descendió del taxi y sólo le pagó 50 pesos, pues no tenía cambio. Por fortuna, la mujer se encontraba frente a una tienda de autoservicios donde encontró refugio y llamó a su cuñado para que fuera por ella.

Cid en todo el trayecto que hizo desde Miramar no vio a ningún personal de Tránsito y Vialidad, ni a funcionarios públicos auxiliando a una camioneta blanca que cayó a un hoyo por las inundaciones, sólo observó a ciudadanos preocupados por llegar a casa dentro de sus automoviles, a trabajadores caminar en sandalias o zapatos de vestir con impermeables y paraguas.

Una hora después, el cuñado y los sobrinos llegaron por ella en una camioneta Frontier.
Cid entristecio por no haber podido ir a ver al novio, pues considera que el verano es la mejor época del año, sólo que aquí, la ciudad se inunda.



Elsa I. Gonzalez Cardenas
Publicado en El Diario De Colima

El 07 de julio de 2011

Esta colaboracion pudiera tener algun cambio en alguna palabra.
Manzanillo, Colima, Mexico

jueves, 30 de junio de 2011

Del otro lado
































Esa madrugada llovía. La primer lluvia torrencial de junio, 5 días después del día de San Juan. Los relámpagos iluminaban el pedazo de ventana que podía alcanzar a ver, los rayos hacían que la cama retumbara como percusiones africanas, la electricidad se fue por largos minutos y el calor cesó de inmediato.
Por un hueco de la reja vi cómo el hombre recibió ocho macanazos por parte del guardia. En el momento que lo golpeaban sentí el dolor en mi cabeza y pensé que los golpes no justificaban el castigo, porque cualquier ave al tener la oportunidad de poder volar lo hace sin pedirle permiso a su dueño.
En ese momento yo no tenía la suficiente madurez para asimilar la magnitud de lo que me esperaba, sólo tenía la intuición que no sería nada bueno. Lo preocupante para mí era desconocer cómo podría tener acceso a los libros, contar con una libreta y un bolígrafo para escribir.





En los días 25 y 26 de junio se llevó a cabo el Festival de Salas de Lectura en el municipio, organizado por el Instituto Municipal de Cultura, en coordinación con la Secretaría de Cultura, nueve promotores de las salas de lectura y la Asociación Civil Escapistas en la explanada del Pez Vela.
Bajo los toldos blancos los promotores prestaban sus libros a los visitantes para que los leyeran sentados en las sillas o en las bancas del jardín. La creatividad en el arreglo del espacio apenas alcanzó a notarse, pero el entusiasmo y las ganas de seguir en la promoción de la lectura siempre estuvieron presentes en el ambiente. Hubo talleres de cómo elaborar un libro artesanal, lecturas en voz alta, hasta lucha libre –aprovechando que el siguiente fin de semana habrá funcion de la AAA–. La jornada fue un poco larga, desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, sábado y domingo.




Contar con una sala de lectura es muy fácil, sólo se requiere presentarse con la persona encargada de la coordinación de Manzanillo, Gabriel Martínez Campos, quien asiste los jueves por la tarde a la biblioteca Julia Piza, se inscriben con él y en en poco tiempo les proporciona una dotación de libros de literatura para todas las edades y gustos.




Se puede poseer la sala de lectura en la cochera, patio de la casa o en cualquier lugar público donde la gente no tenga problema de asistir, incluso hay un promotor que lleva libros a su trabajo como sala de lectura móvil. Existen salas de lectura independientes que no están vinculadas con la Secretaría de Cultura, las cuales tienen un doble reconocimiento. Sin embargo, también las hay donde la mayoría de los asistentes son niños y para poder atraerlos a que las visiten los promotores invierten poco de su dinero en la preparación de unos ricos alimentos y aguas frescas.





Las salas de lectura son un excelente programa para que la gente se acerque a la literatura, no a los libros de superación personal, pero es importante que los promotores se alejen un poco de sus residencias, que se conviertan en salas móviles o, en su caso, salgan cada 15 días o una vez por mes a los centros de rehabilitacion social, hospitales, asilo de ancianos, horfanatos y comunidades, pues ellos son las personas más vulnerables que podrían descubrir otros mundos, hacer de sus vidas otras historias o simplemente les ayudaría a estar siempre acompañados de un buen libro.




Un poeta hidrocálido, de Aguascalientes, suele ir al centro de rehabilitación social a leerles a los presos y dice que es bien recibido por ellos. Si es verdad que la lectura humaniza, hay que demostrarlo.




La lluvia cesó pocas horas después. El silencio pareció desaparecer en la tormenta de rayos. El hombre desobediente estaba en la cama en posición fetal. Yo no lograba conciliar el sueño y pronto amanecería. Un sentimiento de culpa vino a mi mente al recordar que no tuve la voluntad de ir al Cereso a leerles a los presos, aunque la invitación siempre estuvo abierta. ¿Para qué?, seguro no apreciarían la lectura, además pudiera resultar peligroso –decía–, pero hoy que estoy del otro lado necesito un libro o un buen cristiano que pudiera leerme para no sentir tan fuerte la soledad, aunque sea el cuento más corto del mundo.

jueves, 23 de junio de 2011

La radio

El lunes por la mañana el reloj marcó las 7. China va a la cocina, busca la tetera, la encuentra, coloca agua de la llave dentro, enciende la estufa eléctrica y espera la ebullución para que el líquido mate por completo los bichos que pudiera tener. Al recipiente no le agrega eucalipto ni yerbabuena, esta vez preparará café soluble. La boquilla de la tetera empieza a chiflar. Ella apaga el fuego de la parrilla, vacía el agua en su taza de color mostaza, abre el frasco de café, agrega una cucharada pequeña y otras dos y media de azúcar morena. Deja la cocina, camina rumbo al comedor de ocho sillas con la taza en la mano izquierda; toma el lugar del rincón donde la espera su computadora vieja con ventilador en la base, presiona el círculo “on”, enciende. Revisa las tres cuentas de correos electrónicos, ve que no hay cartas por responder. En la pared sale el pájaro coqueto de la casa de madera a decir “cucu” ocho veces, después se escucha un sonido musical para afirmar la hora.


China conecta el cable del estéreo, sintoniza la radio, tiene la intención de escuchar las noticias locales. Se oye la voz del locutor contento, ríe mientras pronuncia alguna ironía. Una voz femenina y ecoluente interrumpe la conversación, es una locutora; la voz masculina en tono fuerte empieza a hablar sobre las quejas de los padres de familia con el tema de la nueva forma de inscripción en las escuelas públicas a través de internet: “No todos los padres de familia saben usar la computadora, además no tienen tiempo de ir a un cibercafé para hacerlo, y si lo tienen, el programa de inscripción no da respuesta inmediata; a quién se le ocurre esta modalidad. Por favor, señores, no es justo”.

La inconformidad, en apariencia, es por parte del auditorio hecha a través de la voz masculina del noticiero matutino, pero él, sin percibirlo, cambia su tono por falta de aire en repetición del mismo discurso: “Por favor, señores”.

China da sorbos a su café para distraerse un poco del posible problema expuesto en el programa y piensa en la indígena descalza que vio caminar a la orilla de la carretera, en los sencillos planteles educativos que conoció, donde los baños con espacio de metro por metro cuadrado, y los salones con piso pulido son suficientes para que los niños aprendan el nivel primaria en el sur del país.

La voz irónica es cada vez más aguda por falta de aire. El locutor sigue la misma queja sin sugerir soluciones, al contrario, hace un llamado a las autoridades educativas para pedir explicaciones. El reloj no marca el cuarto de hora aún y a China le comienza a dar flojera seguir con la misma cantaleta en el noticiero. No quiere, tendrá que hacerlo. Apagará la radio si el locutor no toma aire y cambia el tema de discusión.

Ella se irrita un poco, lamenta no poder sintonizar alguna buena señal de radio como las que existen en la capital del estado, o una estación FM con locutores que no sólo se dediquen a criticar, sino que propongan, gestionen las inquietudes colectivas, ejecuten las acciones como muestra de que todo tiene solución.

China, la primera vez que visitó la radio, debió ser antes de terminar tercer grado de primaria, cuando la maestra llevó al grupo a XECS. Estaba contigua a la avenida México, arriba de un banco comercial. Era un cuarto cerrado con alfombra y micrófonos en una mesa frente a un señor que traía en sus orejas unos audífonos grandes.

Se escuchaban música de moda, y al terminar la melodía ponían anuncios publicitarios o el hombre dialogaba como monólogo. Hace años que fue a radio XEAL para acompañar al amigo poeta a una entrevista que pasarían al aire. En aquel entonces la radiodifusora tenía su espacio en la misma avenida México, frente al jardin municipal Álvaro Obregón.

Los radioescuchas necesitan comunicadores con buen intelecto, donde puedan escuchar pláticas amenas, inteligentes, voces que contagien el entusiasmo para unificar esfuerzos con la sociedad; requieren verdadera música –arte–, no nada más la que está en boga.

Antes de apagar la radio, con tristeza recuerda lo que le dijo el gerente de la radio cuando China llamó hace más de 5 años : “Entiendo su petición, la tomamos en cuenta, pero al público es lo que le gusta, no podemos cambiar, eso es lo que vende”.

Mientras el puerto sigue, en la recepción hay grandes empresarios; los comunicadores creen poco en el intelecto de la sociedad porque piensan que poco importa la cultura.
China cambia a la opción “cd”, presiona play y la melodía de Guitarras de la costa vibra en toda la casa.




Elsa I. Gonzalez Cardenas
Publicado en El Diario de Colima
el 23 de junio de 2011
Manzanillo, Colima, Mexico

jueves, 16 de junio de 2011

¡Qué calor!



Danielle apenas sabe decir unas cuantas palabras: agua, bye, gato, moon, papá y mamá. Cuando escucha volar un avión o ve a los pelícanos pasar cerca del mar, estira el brazo, abre y cierra la muñeca de su mano, dice adiós en inglés, sonríe y enseña sus dos únicos dientes de leche.

Apesar de que la casa donde vive tiene bastante ventilación para permanecer fresca, no es suficiente en tiempos de calor. Rogelia, su madre, a veces se queja o maldice al clima por ser tan caliente y mete a la hija a la bañera por más de tres ocasiones al día; por las noches enciende el aireacondicionado para dormirla, pero a Dany no le importa si hace calor o frío, ni siquiera le molesta.
Según el estado del tiempo, Manzanillo tiene una temperatura promedio de 33 grados centígrados a la sombra con un mínino de 23. Mayo y septiembre son los meses más calurosos del año, también abarca algunos días de junio por ser víspera a las primeras lluvias de verano.

El director local de Proteccion Civil, David Sánchez Nogales, declara en la prensa local, un día después de haber pasado el huracán Adrián: “Mar adentro en la costa de Manzanillo, dejó a su paso una sensación térmica de 45 grados centígrados”.

La sensación térmica es la sensación que se da en las personas, es decir, la que tiene en función de los parámetros que determinan la temperatura que posee el ambiente en el que se encuentran; sin embargo, medir la sensación térmica depende de muchos factores y no es de caracter universal, va de acuerdo a las actividades que estemos realizando, el estado de salud, la edad, al aire, entre otros. “El valor que se calcula para la sensacion térmica es subjetivo".

Lo paradójico es que muchos se quejan del calor, pero a pocos les interesa saber las razones del padecimiento, menos les ha de importar cuidar a la naturaleza. Si al menos en las casas hubiesen árboles frutales para que den sombra: granada, guanábana, guayaba, limón, mango, papaya, tamarindo; o los dueños de las viviendas no mandaran encementar el único lote de área verde que suelen tener para mantener menos caliente el inmueble.

Pareciera que ser quejumbrosos ante la Madre Tierra fuera la solución al daño que día a día se le causa. El ser humano tiene corresponsabilidad del desequilibrio que sufre nuestro ecosistema.

Recordar las famosas "erres": reciclar, reducir y reutilizar, es la moda en instituciones educativas de nivel básico, pero no debe olvidarse que lo más importante es reducir, evitar el gasto de energía que se consume para poder producir tal producto o servicio.

Por mencionar algo: para fabricar botellas de plástico (PET) se requiere casi la misma cantidad de energía que para hacer botellas de vidrio. Sin embargo, para producir un kilogramo de resina de plástico se necesita casi nueve veces más energía que para producir un kilogramo de vidrio. El vidrio puede ser reciclado en una nueva botella, mientras que la botella de PET es más probable que sea reciclada como otro tipo de producto.

“La fabricación de resina de PET genera más emisiones tóxicas (de níquel, etilbenceno, óxido de etileno, benceno) que la fabricación de vidrio. La producción envases de PET genera 100 veces más emisiones tóxicas al aire y al agua que la misma cantidad de envases de vidrio”-Berkeley Ecology Center, April 1996- y como ironía en el Ártico, una región olvidada tras el fin de la Guerra Fría regresa a la política internacional como una zona de posibles disputas, gracias al calentamiento global.

La importancia de la región volvió al primer plano en la última semana gracias a la filtración de cables de Wikileaks sobre el tema y a un reclamo que anunció Dinamarca. Se estima que la capa de hielo que cubre el Ártico protege en torno al 25 por ciento del petróleo que queda por explotar en el planeta, lo que colocaría a la región al mismo nivel que Arabia Saudita en cuanto a depósitos de “oro negro”. También es rico en gas natural, carbón, hierro, plata, oro, zinc e incluso se dice que rubíes.

El deshielo está haciendo que estos recursos naturales sean más accesibles sobre todo para Estados Unidos, Canadá, Rusia, Dinamarca y Noruega, que son los países que tienen líneas fronterizas con el Ártico.

El desastre ecológico va en aumento a la par con las olas de calor que se vive en todo el mundo, depende de cada individuo si vale la pena quejarse o contribuir a la agonía del planeta.

A Danielle le gusta admirar a la luna. Su mamá a diario baja con su hija a la terraza a buscarla al ocultarse el sol; la infante voltea a ver el cielo a todas direcciones, al encontrarla señala con el dedo y grita feliz: “The moon”, mientras el sudor moja la cabellera de su cabeza.


ELSA I. GONZÁLEZ CÁRDENAS
Publicado En El Diario De Colima
El 16 de junio de 2011
Manzanillo, Colima, Mexico

jueves, 9 de junio de 2011

Algo tiene San Cristobal



























































"Los mayas, antes de partir de Palenque,
dejaron su magia en todo Chiapas"

La pantalla anuncia los horarios de salidas y tarifas. De San Cristóbal a Cancún, Ciudad de México, Comitán de Domínguez, Ocosingo, Playa del Carmen, Tuxtla Gutiérrez, Villa Hermosa, en la central camionera. Un costo promedio de 900 pesos hasta la central El Tapo, si se desea viajar al D.F., pero si se llega a la ventanilla del boletero y argumenta: “Quiero un boleto de 350 pesos a la Ciudad de México”, éste lo vende con cautela y aclara que el destino final es La Merced, con tiempo de tránsito de 13 a 14 horas; en cambio, el de la tarifa más alta hace 11 horas de camino, más una hora de espera por revisión de pasaje y unidad por parte de las autoridades de la Agencia Federal de Investigación (AFI) y el Instituto Nacional de Migración (INM) en las afueras de Tuxtla, como medida de seguridad por el tráfico de drogas e indocumentados centroamericanos y asiáticos que arriban al estado de Chiapas con el sueño de cruzar la frontera norte e ir a los Estados Unidos de Norteamérica. Por carretera de San Cristóbal a Guatemala se hace menos de 4 horas en colectivo y cuesta 80 pesos el viaje sencillo.

En la frontera sur de México está La Mesilla, Guatemala, un lugar tranquilo al menos los domingos por la tarde, a excepción de miércoles o jueves –días de venta, donde los guatemaltecos bajan a vender sus mercancías–, incluso es posible pasar al país sin pasaporte. Según lo piden, muy adentro de la ciudad y al regreso.

Parte de La Mesilla es un andén de vendedores ambulantes con productos “Made in China”; tiendas textiles de chales preciosos que más tarde pueden verse en los brazos de las indígenas para comercializarlos en San Cristóbal, o los vestidos de telas frescas son vistos en los aparadores del centro de Manzanillo; locales de comida poco confiables, jóvenes morenos atentos a los pasos de los turistas, transporte público, pequeños carros rojos con capacidad para tres personas, pero antes de recorrer el pasillo, un señor con fajos de billetes cuestiona al peatón si requiere cambiar su moneda por quetzales –100 pesos mexicanos equivalen a 60 quetzales–.

A 176 kilómetros de ahí, en San Cristóbal de las Casas, por las noches el turista es feliz en los bares El Zirco, Revolución, Perfidia, La Pura Vida; de domingo a lunes y durante el día, en la plaza, cafeterías de los portales rosas, restaurantes, andador Guadalupano y mercado de artesanías. Por otro lado, las organizaciones no gubernamentales son presa fácil del viajero europeo de mochila, aunque también existen voluntarios internacionales con espíritu neto de brindar lo mejor de sí en las comunidades poco favorecidas. A los franceses les encanta la ciudad, hay muchos, así como pocos asiáticos y africanos. Es multicultural. El estado tiene riqueza natural, cuenta con ríos, lagunas, cascadas, mar, selva, bosque, gran variedad de flora, fauna, y el cielo siempre pinta oleos espectaculares.

La otra faceta del lugar es que existe una notable pobreza. Los indígenas bajan a la ciudad a vender lo que producen: textiles bordados a mano, blusas, cinturones, pulseras, aretes de semillas o de la figura del subcomandante Marcos; manteles para la cocina, ropa de cama, llaveros de changos aulladores, frutas, verduras, figuras diminutas de barro y tela. Los niños y mujeres trabajan largas horas, mientras que la mayoría de los hombres les basta vender dulces por las noches a la entrada de algún bar.

Gran cantidad de jóvenes universitarios, mexicanos y extranjeros, realizan investigaciones de maestría en Biología u otras áreas sociales.
Algo tiene San Cristóbal porque seduce al visitante a no partir o lo invita a regresar, quizá sea la calidez de su gente, la lucha constante del indígena por sobrevivir cada día, la entrega incansable de los buenos corazones por construir una sociedad con mejores oportunidades de vida. Es el punto de reunión en el mundo donde convergen distintas culturas con ideales similares: vivir en paz sin distinción racial, una búsqueda de la justicia y equidad social, estrechar lazos de amistad y las benditas ganas dar un poco de sí.

El clima de seguridad es excelente. Escasos policías preventivos están en los lugares céntricos, mientras las zonas militares tipo fortalezas se encuentran en las afueras de la ciudad. Prevalece el orden y el respeto entre los chapanecos y turistas.

Foros independientes proyectan documentales del movimiento zapatista en sencillas salas de cine hechas por ellos mismos. Los intelectuales y los simpatizantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se reúnen una vez por semana para deliberar temas importantes que acontecen en el país. La entrada es libre para cualquier persona que desee asistir a escuchar. Las sesiones son en castellano y tzotzil. No se puede negar que la existencia de financiamiento extranjero en asociaciones civiles que trabajan en proayuda de la sociedad.

San Cristóbal de las Casas es una ciudad que viste de bordados de algodón, lana del borrego sagrado y chaquira; donde los telares, el sonido de la marimba africana, las lenguas indígenas y extranjeras son comunes. ¡Es un encanto de ciudad, la tierra prometida!


Elsa I. Gonzalez Cardenas
Publicado en El Diario De Colima
El 09 de junio de 2011
Manzanillo, Colima,Mexico