Disculpe, esta pendiente por publicar en el blog debido a que requiero editar el texto en otra computadora.En cuanto este listo se publica en este espacio.
Gracias
Elsa I.Gonzalez Cardenas
25 de agosto de 2011
Manzanillo, Colima, Mexico
jueves, 1 de septiembre de 2011
jueves, 18 de agosto de 2011
El ser humano y sus relaciones con el medio ambiente
PONENCIA del 21 de mayo de 2011 en el Museo de la Medicina Maya, San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Gustavo Castro, representante de la Organización Civil “Otros Mundos”.
“No podemos olvidar la relación y vinculación que hay con la pobreza urbana y la pobreza que se da en las zonas rurales. He de confesar que la cifra casi me hace llorar porque es muy fuerte. Hemos estado constatando cómo la pobreza urbana va creciendo cada vez más y el desplazamiento de la población indígena y campesina hacia las zonas más pobres.
“Me parece que el tema de salud, medio ambiente, derechos humanos, interrelacionados realmente tienen una riqueza muy profunda en el sentido que salud es todo, no solamente es el servicio del hospital, sino salud significa trabajo, comida, salud mental, un entorno sano en el que podemos disfrutar todos de los derechos humanos más elementales.
“Y todo el tiempo nos estamos preguntando: ¿Por qué va creciendo esta pobreza? ¿Cómo es que va aumentando los millones de miseria? Estamos convencidos que la pobreza urbana es más difícil que la pobreza rural.
“En las zonas rurales, de cualquier manera es más fácil por lo menos que tengas un terreno, y si no quieres salir no sales. En la zona urbana necesariamente necesitas dinero, si no tienes dinero no tomas agua, si no tienes dinero no compras una manzana para comer, si no tienes dinero no puedes pagar una habitación, si no tienes dinero no pagas la luz. Esa pobreza y situación de hambre y miseria va aumentando, repercutiendo cada vez mayor en zonas de precariedad.
“Pocos nos preguntamos en las ciudades: ¿Qué es lo que está pasando en el campo y por qué sigue llegando gente expulsada de ahí? En nuestro estado, por ejemplo, Chiapas, la pregunta es: ¿Dónde piensan que van a vivir? Cuando un millón doscientos mil hectáreas que han sido concesionadas a la minería, ¿dónde van a meter a tanta gente expulsada de las zonas rurales?, principalmente a las empresas transnacionales canadienses.
“Y uno se dice: ‘No queremos después que haya más cinturones de miseria en las zonas urbanas’. No solamente implica el desplazamiento, sino contaminación y problemas con el medio ambiente. Fácilmente cualquier empresa minera que está extrayendo el oro en la zona de Motozintla, Siltepec, y en otras regiones, está llena de concesiones a explotación minera a cielo abierto, eso significa tumbar bosque, árboles, la capa vegetal para poder sacar el oro.
“Una empresa minera puede gastar un millón de litros de agua cada hora y eso es lo que una familia indígena puede consumir en 50 ó 60 años. Si a eso le súmanos la cantidad de cianuro que se gasta –puede ser entre 10 ó 15 toneladas–, y regresa a las cuencas.
“No en balde hay una resistencia en toda la región de Centroamérica, Sudamérica, contra la depredación ambiental que están generando las empresas mineras; además, el desplazamiento de la población, problemas de cáncer, falta de agua en las comunidades, y eso ya lo estamos viendo en el estado.
“Una región donde se está extrayendo la barita, un mineral con explosivo, abren las grietas de las montanas, los arroyos se cuelan ahí. La gente ya no tiene agua. El agua está contaminada. El ganado se muere. Todos los días hay una vaca muerta, pescados y niños con enfermedades en la piel. Ése es el problema de salud. ¿Cómo podemos nosotros suponer que los gobiernos van garantizando el derecho a la salud? Pues, efectivamente, procurando que la población no le sea rebatada la comida, el agua y su vivienda.
“Estamos observando las cantidades de población indígena y campesina migrando no sólo a Tapachula, Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal, sino a los Estados Unidos. Igual está pasando en los estados de Oaxaca y Guerrero.
“El último estudio que ha impresionado mucho es que un 30 por ciento del territorio mexicano está concesionado a la minería. Eso significa que alrededor de 25 mil concesiones con unas doscientas empresas extranjeras –la mayoría canadienses– están extrayendo por todos lados: oro, barita, plata, plomo, carbón, lo que sea. Esto está implicando afectaciones al medio ambiente irreversibles y obviamente un desplazamiento de población que lo estamos viendo en las ciudades, cómo vienen de las comunidades buscando una opción de vida.
“Si la gente protesta, reclama los derechos humanos, pide que le sean respetados el derecho a la tierra, la educación, el agua, la salud, entonces son criminales y observamos todas las leyes de seguridad nacional, las leyes antiterroristas, porque todo aquel que proteste por sus derechos humanos va a ser terrorista. Entonces hay que meterlos a la cárcel. Hay que evitar que la gente proteste y exija sus derechos humanos.
“No solamente me refiero al problema del medio ambiente que genera la minería, también están las represas. En todo el país hay cantidad de proyectos de represas para represar los ríos. Ése es otro gran problema que tenemos aquí en el estado. En Oaxaca, Jalisco y Centroamérica hemos represado del 60 por ciento de ríos del planeta. Cincuenta mil grandes represas en todo el mundo que han desplazado a 80 millones de personas y se han inundado casas, pueblos culturas enteras y deforestando en nombre del desarrollo.
“Al final de cuentas, quienes son los beneficiados del desarrollo. Otra vez lo que vemos, desplazamiento, deforestación, cambio climático, afectación al medio ambiente y problemas de salud.
“La gente no tiene para comer, tiene que ser desplazada la mayor pobreza, se va a las ciudades, busca tener nuevas posibilidades para obtener comida. Si a eso le agregamos como el Tratado de Libre Comercio ha permitido la introducción de cantidad de alimentos subsidiados de Estados Unidos, la gente no puede competir.
Cuando el gobierno de Estados Unidos subsidia hace algunos años 180 mil millones de dólares para la agroexportación, grandes transnacionales como Monsanto, Bayer, pudieron reducir sus costos un 40 por ciento a 60 por ciento gracias al subsidio. Abren las fronteras e inundan millones de toneladas de todo lo que ustedes quieran. Mil doscientos productos agropecuarios entran sin pagar un solo arancel, un centavo de impuesto, además con muchos subsidios. El indígena, el productor, no puede competir así. ¿A quién le van a comprar la papa, el tomate, el arroz, el frijol y el maíz? A la gran empresa que trae un subsidio enorme y viene con un precio muy bajo. Más pobreza, más desplazamiento a las ciudades y Estados Unidos.
“Cuando hablamos de derechos humanos también nos estamos cuestionando: ¿Cómo los gobiernos están garantizando el acceso, disponibilidad a la comida, a la tierra, vivienda al agua? ¿A quién estamos beneficiando? Eso nos estamos preguntando todo el tiempo: ¿Cómo podemos garantizar el acceso a los derechos humanos más elementales en la medida que va avanzando una pobreza galopante no sólo en el estado del país, sino en toda América Latina? Decimos: ya basta, algo tenemos que hacer. ¿Qué nos toca hacer a cada quien? ¿Qué nos toca aportar en esta realidad? El problema no es de la población que tiene menos acceso, sino es estructural.
“¿Cómo podemos convocarnos para hacer transformaciones no solamente estructurales, personales, familiares, comunitarias para hacer de este mundo un mundo donde quepamos todos y todas? Porque curiosamente se dice que hay una crisis del agua, pero hay agua para todo el mundo. “Otra cosa es que la tratemos mal y que la contaminemos, pero el agua dulce alcanza para 6 veces la población mundial.
“¿Por qué algunos no tienen agua? Es la década en la que más millones de toneladas de maíz y de semillas se han producido en el mundo. ¿Por qué es cuando más niños mueren de hambre? Comida alcanza para todos, agua, tierra alcanza para todos. ¿Qué es lo que está pasando, entonces? ¿Por qué hay esa desigualdad?”.
En esta reflexión de salud, derechos humanos y medio ambiente es para que podamos hacer una sola cosa: luchar para tener una sola esperanza, luchar para hacer que en nuestro mundo quepamos todos y todas para que seamos felices.
Elsa I. Gonzalez Cardenas
Publicado en El Diario De Colima
el 18 de agosto de 2011
Manzanillo, Colima
jueves, 11 de agosto de 2011
Carrera profesional
La P minúscula tenía el sueño de ser abogada. Cuando creció y se convirtió en joven pidió el apoyo de sus padres para estudiar la carrera de derecho en la capital. Su papá no quiso solventar los gastos y sugirió que mejor estudiara una carrera que hubiese en el puerto. Las únicas que existían en el año 1995 eran las licenciaturas en el área de ciencias sociales: Administración de Empresas, Contabilidad, Informática y Comercio Exterior.
Esta última era de nueva creación en ese ciclo escolar, por lo que ante la demanda de un ciento de jóvenes, hicieron abrir dos grupos. Uno de ellos recibió el apodo Tutifruti. Aún así la P soñaba en ser abogada, cargar en su mano izquierda un portafolio de piel, vestir medias, zapatillas, saco y falda para ir a abogar por los clientes. Creía que se convertiría en una buena defensora de los inocentes porque su enfoque sería criminalista. La P mayúscula, hermana mayor de la P minúscula al saber la negativa del padre hacia el deseo de la menor, ofreció su ayuda económica. Días posteriores las dos “P” fueron al banco a abrir una cuenta bancaria donde le depositaría dinero cada determinado tiempo.
En aquél entonces la universidad impartía cursos propedéuticos para nivelar o reforzar las enseñanzas del futuro alumno antes de ingresar a la carrera. Al término vendría la aplicación del examen de admisión: Ceneval (Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior, A.C.).
El día de la publicación de las listas de los resultados de los candidatos aceptados por la institución educativa, la P minúscula no quedó en listas. Ella consciente de ser una estudiante promedio y de no contar con un promedio excelente tuvo que regresar a Manzanillo, elegir la carrera que más le gustaba y estudiarla. Eligió administración de empresas. Al quinto semestre pidió el cambio a comercio exterior, se lo dieron por demostrar interés y asistir a un club de comercio exterior que el catedrático R impartía los sábados por la mañana. En aquella época el número de alumnos del salón Tutifruti se redujo a un grupo de cincuenta y tantos debido a que muchos chicos desertaron.
A la P minúscula le fascinó la carrera. Ahí tuvo la fortuna de conocer algunas herramientas que más tarde utilizó en el ámbito laboral. Hizo buenos amigos de los que ahora conserva y también conoció agrandes amores.
Ya adulta comprendió la inmadurez que cometió en restarle importancia en la carrera profesional a elegir, en optar por la comodidad del turno matutino y en descubrir un poco tarde su vocación.
Ayer la Universidad de Colima publicó la lista de los candidatos aceptados a nuevo ingreso de nivel medio y superior. No es de sorprenderse que padres de familia buscan ayuda para incorporar a sus hijos en las preparatorias y facultades de su preferencia por comodidad, sin diferenciar la importancia de elegir una carrera profesional por vocación. Más que un favor para los jóvenes hacen de ellos una dependencia en facilitar los caminos de la vida a los cuales transitarán.
Esta última era de nueva creación en ese ciclo escolar, por lo que ante la demanda de un ciento de jóvenes, hicieron abrir dos grupos. Uno de ellos recibió el apodo Tutifruti. Aún así la P soñaba en ser abogada, cargar en su mano izquierda un portafolio de piel, vestir medias, zapatillas, saco y falda para ir a abogar por los clientes. Creía que se convertiría en una buena defensora de los inocentes porque su enfoque sería criminalista. La P mayúscula, hermana mayor de la P minúscula al saber la negativa del padre hacia el deseo de la menor, ofreció su ayuda económica. Días posteriores las dos “P” fueron al banco a abrir una cuenta bancaria donde le depositaría dinero cada determinado tiempo.
En aquél entonces la universidad impartía cursos propedéuticos para nivelar o reforzar las enseñanzas del futuro alumno antes de ingresar a la carrera. Al término vendría la aplicación del examen de admisión: Ceneval (Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior, A.C.).
El día de la publicación de las listas de los resultados de los candidatos aceptados por la institución educativa, la P minúscula no quedó en listas. Ella consciente de ser una estudiante promedio y de no contar con un promedio excelente tuvo que regresar a Manzanillo, elegir la carrera que más le gustaba y estudiarla. Eligió administración de empresas. Al quinto semestre pidió el cambio a comercio exterior, se lo dieron por demostrar interés y asistir a un club de comercio exterior que el catedrático R impartía los sábados por la mañana. En aquella época el número de alumnos del salón Tutifruti se redujo a un grupo de cincuenta y tantos debido a que muchos chicos desertaron.
A la P minúscula le fascinó la carrera. Ahí tuvo la fortuna de conocer algunas herramientas que más tarde utilizó en el ámbito laboral. Hizo buenos amigos de los que ahora conserva y también conoció agrandes amores.
Ya adulta comprendió la inmadurez que cometió en restarle importancia en la carrera profesional a elegir, en optar por la comodidad del turno matutino y en descubrir un poco tarde su vocación.
Ayer la Universidad de Colima publicó la lista de los candidatos aceptados a nuevo ingreso de nivel medio y superior. No es de sorprenderse que padres de familia buscan ayuda para incorporar a sus hijos en las preparatorias y facultades de su preferencia por comodidad, sin diferenciar la importancia de elegir una carrera profesional por vocación. Más que un favor para los jóvenes hacen de ellos una dependencia en facilitar los caminos de la vida a los cuales transitarán.
Elsa I. Gonzalez Cardenas
Publicado en El Diario De Colima
El 11 de agosto de 2011
Manzanillo, Colima, Mexico
sábado, 6 de agosto de 2011
Los moyos y el churupete
En El Naranjo, en tiempo de lluvias, he visto familias enteras ir tras ellos. Unos estacionan sus vehículos en el carril derecho de la carretera sin importarles que sea de un solo sentido, y quienes suelen caminar, transitan en medio de los dos. La gente va con sus lanzas caseras hechas de palos y cuchillos amarrados en un extremo. Niños, mujeres y hombres bajan a los matorrales a buscarlos. Los moyos salen, atraviesan el asfalto para ir al otro lado del cerro. Algunos suelen correr rápido al sentir la presencia de intrusos; los valientes se enfrentan al atacante con sus tenazas y los más lentos son presa fácil.
Cientos de cadáveres uno sobre otro pasaban frente a mí en cubetas de plástico cargadas por los aniquiladores. Por desgracia, no todos perecen pronto. Los moribundos sufren, luchan contra lo imposible por escapar, pero no tienen éxito.
Cientos de cadáveres uno sobre otro pasaban frente a mí en cubetas de plástico cargadas por los aniquiladores. Por desgracia, no todos perecen pronto. Los moribundos sufren, luchan contra lo imposible por escapar, pero no tienen éxito.
Por el camino que conduce a Vida del Mar, los cangrejos, moros o moyos luchan por sobrevivir ante el acecho del asesino. Desde el amanecer hasta después de que el cielo se pinta de azul, naranja o rosa, los crustáceos no paran de huir. Si las lanzas no atraviesan sus caparazones, el peso de las llantas de un automóvil los matan o son devorados por los animales nocturnos.
Miles de moyos de colores: rojo, morado, beige y gris viven entre el barro del cerro, la tierra, las plantas y los jardines de las casas de playa. Aparecen en las terrazas, paredes ásperas de una sala –cuando hay quietud–, muertos en el fondo de las albercas y restos de sus cuerpos en el césped.
Los visitantes y dueños de los inmuebles cercanos a Vida del Mar prefieren ir a jugar golf, disfrutar la vista de la playa que cazar moyos; en cambio, los porteños optan por matarlos para comer gratis el manjar del Pacífico, sin hacer ningún aporte a favor de su hábitat y reproducción.
Al principio pensé que él aluzaba el pasillo del hogar para cerciorarse que todo estaba en orden. A los pocos minutos una luz verde fosforescente caminaba en el piso. Entonces creí que se trataba de una luciérnaga. Sonreí feliz para verla cerca. No era una luciérnaga. Lo supe cuando el insecto luminoso de aspecto raro voló hacia la cabecera de la cama. Éste tenía patas negras, grandes y flacas como vara, cuerpo alargado al igual que los ojos, pero éstos brillaban. Pese a su rareza, el animal no dormiría conmigo, menos si desconocía de quién se trataba. Pues sólo tenía dos opciones: dejarlo ahí a corta distancia de las almohadas estorbosas o intentar sacarlo a uno de los dos balcones que dan a la terraza o al jardín lateral. Temerosa tomé la segunda alternativa. En ese momento la cuestión fue saber cómo atrapar sin dañar.
El animal luminoso y cuerpo de tres centímetros carecía de atractivo, pero sus ojos tipo avispón llamaron mi atención. Para no lastimarlo, cogí una hoja del periódico con recetas de cocina que rondaba desde hace semanas en la mesa del televisor, hice dobleces, dejé dos orificios al inicio y final de la página, tapé un agujero con la mano, por el otro debía lograr que el extraño insecto entrara. Cuando estuve frente a él, lo arrinconé en el cuadro de mosaico con imágenes de una boda mexicana, empujé sus patas sin lastimarlo, pronto cayó al papel, dirigí mis pasos a la puerta del balcón de la terraza y lo arrojé por debajo.
Al día siguiente indagué el nombre del insecto por internet. Lo único que pude encontrar después de tanta polémica en un foro para discernir, que no se trataba de una luciérnaga, fue una grabación de baja calidad cuyo protagonista era un insecto parecido a quien le llaman en las costas de Guerrero “churupete”.
Al principio pensé que él aluzaba el pasillo del hogar para cerciorarse que todo estaba en orden. A los pocos minutos una luz verde fosforescente caminaba en el piso. Entonces creí que se trataba de una luciérnaga. Sonreí feliz para verla cerca. No era una luciérnaga. Lo supe cuando el insecto luminoso de aspecto raro voló hacia la cabecera de la cama. Éste tenía patas negras, grandes y flacas como vara, cuerpo alargado al igual que los ojos, pero éstos brillaban. Pese a su rareza, el animal no dormiría conmigo, menos si desconocía de quién se trataba. Pues sólo tenía dos opciones: dejarlo ahí a corta distancia de las almohadas estorbosas o intentar sacarlo a uno de los dos balcones que dan a la terraza o al jardín lateral. Temerosa tomé la segunda alternativa. En ese momento la cuestión fue saber cómo atrapar sin dañar.
El animal luminoso y cuerpo de tres centímetros carecía de atractivo, pero sus ojos tipo avispón llamaron mi atención. Para no lastimarlo, cogí una hoja del periódico con recetas de cocina que rondaba desde hace semanas en la mesa del televisor, hice dobleces, dejé dos orificios al inicio y final de la página, tapé un agujero con la mano, por el otro debía lograr que el extraño insecto entrara. Cuando estuve frente a él, lo arrinconé en el cuadro de mosaico con imágenes de una boda mexicana, empujé sus patas sin lastimarlo, pronto cayó al papel, dirigí mis pasos a la puerta del balcón de la terraza y lo arrojé por debajo.
Al día siguiente indagué el nombre del insecto por internet. Lo único que pude encontrar después de tanta polémica en un foro para discernir, que no se trataba de una luciérnaga, fue una grabación de baja calidad cuyo protagonista era un insecto parecido a quien le llaman en las costas de Guerrero “churupete”.
La noche siguiente, el churupete se asomó por el ventanal de vidrio. Tuve la idea de tomarle una fotografía, pero no lo hice. Ahora, cada medianoche, antes de dormir, tengo la esperanza de que vuelva, por eso recorro las cortinas blancas de la habitación y espero su llegada.
NOTA
Los moyos y el churupete despertaron en mí la curiosidad de conocer y observar el comportamiento de la fauna silvestre que hay en El Naranjo.
NOTA
Los moyos y el churupete despertaron en mí la curiosidad de conocer y observar el comportamiento de la fauna silvestre que hay en El Naranjo.
Más adelante escribiré textos sobre la experiencia que vivo con los animales y subiré fotografías en el blog de esta columna para darlas a conocer. El único afán que persigo es concientizar a los lectores de preservar las especies, cuidar el ecosistema y que tengan conocimiento de lo maravilloso que es aprender de ellos.
Link
http://www.youtube.com/watch?v=9E_tnPUSjjU
Elsa I. González Cárdenas
Publicado el 04.08.2011
En El Diario De Colima
Manzanillo, Colima
http://www.youtube.com/watch?v=9E_tnPUSjjU
Elsa I. González Cárdenas
Publicado el 04.08.2011
En El Diario De Colima
Manzanillo, Colima
jueves, 28 de julio de 2011
Boat-bote
EL viernes 24 de julio, cerca de las 8 de la noche, estaba jugando Débora, su hija Marie y su hermana Verónica, tía de la última, en la terraza de la casa, cuando vieron navegar varias millas mar adentro a un buque.
La tía tomó de los brazos a la niña, la cargó, señaló a la nave y dijo: “Mira, nena, ahí está el barco. El barco navega en el mar. Los aviones vuelan en el cielo”. La niña, pensativa, fijó su mirada por largos segundos hacia el horizonte, donde la nave sobre aguas saladas se acercaba al puerto. Después le preguntó a la hermana si el crucero que estaba frente a ellas era el mexicano. Ésta dijo que sí.
A los pocos minutos llega el padre de la infante, platica con las mujeres y cuestiona si a la cuñada le gustaría viajar en ese crucero. Ella responde que sí desea viajar, pero en otro crucero que no sea el Ocean Star Pacific y quiere ir al Caribe.
Débora, en tono molesto, argumenta que es una malagradecida por rechazar la oferta de su esposo. Él, en silencio, toma de los brazos a Marie para llevársela a pasear al jardín, a escasos metros del mar. Apenas transcurren 5 minutos cuando regresan. El hombre, contento, presume a las mujeres la palabra nueva en inglés que acaba de aprender su hija. Voltearon a ver a la niña de apenas un año, cuyos cachetes empezaba a inflar, conteniendo el aire en la boca para decir varias veces: “Boat”. El papá, feliz, va por la cámara fotográfica y empieza a tomar fotografías al causante de su felicidad, el crucero Ocean Star Pacific.
A Verónica le extrañó que el crucero se aproximara al puerto a esas horas del día –por lo regular arriban en la mañana y zarpan a las 7 de la noche–, más extraño se le hizo verlo atracado el sábado a medio día, detrás de la casa de los abuelos de Marie, en la colonia Burócrata. Intuyó que algo estaba mal, pues debía arribar en el muelle de cruceros.
Lo comentó con el hermano Raymundo, pero éste justificó que podría haber sido para evitar la marejada por el mal tiempo que se dio en días anteriores, añadió también que el viernes por la mañana, en el Centro Histórico de Manzanillo, los comerciantes esperaban a los cruceristas, mas nunca llegaron a sus locales.
Satisfecha con la idea de que todo podría estar bien, subió a la azotea del inmueble, a pocos metros del puerto, y observó la popa de la nave. En la eslora del hotel flotante, un cable lleno de focos adornaba la cubierta. No alcazó a ver a ningún pasajero. Lamentó no contar con una cámara profesional para fotografiar al barco, pero recordó que Raymundo lo haría por ella.
Raymundo, hermano de las féminas, es aficionado a la fotografía, en especial le gustan los barcos. Durante todo el día del sábado estuvo al pendiente del zarpe del crucero. Con frecuencia salía a la calle a observar desde la banqueta de la casa de sus padres si el buque turístico aún permanecía detrás de la barda del puerto interior de San Pedrito. Hizo lo mismo el domingo, sólo que por fortuna se le ocurrió preguntar a un crucerista en tierra que bajó a la tienda de la esquina, la fecha y hora de partida del crucero, éste respondió: “Hoy a las 4 de la tarde”. A esa hora, Ray estaba tomando una ducha cuando el pitido de un barco se escuchó. Creyó que era el zarpe del Ocean Star Pacific, gritó fuerte a Verónica: “Corre, llévate mi cámara y tómale fotos al barco”. Ella salió de la casa, dirijió su mirada hacia donde había atracado y todavía estaba ahí, quieto, con la fumarola en la chimenea.
No fue hasta el martes que leyó en los periódicos las notas de que el buque sufrió otra falla, ahora en el sistema de enfriamiento.
El Ocean Star, fuera de causar inconformidades y críticas negativas en la gente, a Marie le sirvió para aprender una de sus primeras palabras en inglés; al papá le causó alegría escucharla pronunciar por primera ocasión boat; Raymundo seguro lamentó no haber capturado una imagen del hotel flotante; en cambio, Verónica sonrió por la contrariedad de las críticas negativas hacia él, agradeció a la gente que hace posible el arribo de los cruceros al puerto por haberle permitido gozar el hermoso escenario que plasmó al verlo navegar frente a sus ojos y los de la familia.
Elsa I. Gonzalez Cardenas
Publicado en El Diario de Colima
El 28 de julio de 2011
Elsa I. Gonzalez Cardenas
Publicado en El Diario de Colima
El 28 de julio de 2011
jueves, 21 de julio de 2011
El placer de comer
A”, en ayunas, suele comer polen en una cucharada pequeña con agua; “B” sale temprano de casa para ir a la escuela a estudiar sin haber desayunado; “C” le pedirá a un tramitador de la oficina que le traiga tacos tuxpeños para almorzar; “D” trata de cuidar su peso, un biónico es suficiente para comer y empezar el día; en cambio “E” no tiene problema con la comida siempre que tenga buen sabor, y “F”, que arribó del D.F. al puerto para presentar su libro de poemas, tenía muchas ganas de comer chilayo, ir a Comala a conocer el Pueblo Mágico y comprar ponche.
A” se sorprendió al saber que “F” quiere comer chilayo –caldo de cerdo con chile guajillo, picante, especias, hueso con tuétano y se sirve con arroz blanco–, desconocía que fuera un platillo típico de la región. Tenía la idea de que sólo son el pozole blanco, cebiche de pescado, la tuba y el tejuino que venden en la avenida México. “A” y “E” llevaron a “F” al “Camarón feliz” a comer mariscos. “F” estuvo dispuesta a probar lo que fuera, presumió de tener buen diente.
Para iniciar a degustar los platillos, pidió tacos de camarón, dedos de pescado y salpicón; “A” prefirió coctel de gorros con callo, y “F” comió camarones a la media diabla, sin faltar para cada uno cerveza oscura. Para “A” y “F” compartir alimentos ayuda a que los comensales se conozcan, intercambien diálogos, conversaciones profundas, o sólo por el simple acto de sugerir qué platillo comer lleva cierta complicidad en el deleite del paladar.
En los primeros minutos de la comida se entró en confianza. Poco a poco los temas de conversación fueron desnudando a la persona de “F”. Antes de concluir el postre, dos Carlotas y flan casero napolitano, se conocieron. Los estómagos de las letras estaban más que satisfechos, hartos. Al salir del restaurante, “A” se persignó en silencio para que el coctel no le cayera mal.
A las 8:30 de la noche, en el inicio de luna llena, “F” presentó con éxito su libro Tesauro, frente a un auditorio de abecedario y vocales. Ahí sólo bebió agua natural para refrescar la garganta. Al terminar de leer y contestar las preguntas de los asistentes, siguió la venta de libros que llevó a “F” a autografiarlos. “A” y “E” estaban contentos por la reacción favorable del alfabeto y las vocales. De antemano sabían que la lectura de los poemas no sería fácil por emplear significados de las palabras en un verso, sin embargo, el público la aceptó con facilidad.
Para agradecer y cerrar la noche, “A”, “E”, “F” y otras letras que se unieron fueron a cenar a la Pizzeria Napoly. Aunque el restaurante sigue con el aspecto tétrico, es el lugar favorito de “E”.
Quince minutos fueron suficientes para ponerse de acuerdo en decidir qué ordenar: pizza de anchoas, ensalada napoly –requesón, lechuga, jitomate, cebolla, piña en almíbar y aceite de olivo–, cerveza, vino tinto y espagueti a la bolognesa.
Antes de llegar los platillos fuertes, la botana que consistía en cacahuates, habas, garbanzos y frutas en vinagre junto con las bebidas alcohólicas, los entretuvieron por un rato. Cuando sirvieron la cena, una mezcla de olores se quedó en la mesa: el aroma del queso derretido, el puré de jitomate, la tostadura de la tortilla de pizza, la anchoa-pescado-, la carne molida sobre la pasta, el suave aroma del requesón perdido entre la lechuga, la uva y la cebada fermentada. La cena estuvo deliciosa.
El plan para el día siguiente de “A” y “F” consistía en visitar el Pueblo Mágico; desayunarían tal vez en Suchitlán y comerían en Comala, pero algo pasó en el estómago de “F” que le impidió estar dispuesta a partir. “A” se hizo muchas preguntas respecto a qué le había caído mal, supuso que el exceso de grasa en el queso de la pizza o los mariscos que por la tarde consumió debieron ser los culpables. “F” no le dio importancia al malestar estomacal. Juntos se fueron a desayunar fruta con yogurth en Cocolandia. Quien sabe comer bien tiene conocimiento que el yogurth y la papaya son alimentos laxantes, pero “F” a pesar de tener complexión rolliza, lo ignoraba. Las secuelas de mal comer fueron mantenerla en la cama más de 20 horas con retorcijones en el estómago. “F” al día siguiente se marchó al D.F., ya mejor de salud y sin probar chilayo ni llevar ponche de cacahuate.
“A” se encarga de decirles a “B”, “C” y “D” que cuiden su alimentacion porque las enfermedades entran por la boca; mientras “E” experimenta jugar con el melón en las líneas de la “H”.
Elsa I. Gonzalez Cardenas
Publicado en el Diario de Colima
El 22 de julio de 2011
Manzanillo, Colima, Mexico
A” se sorprendió al saber que “F” quiere comer chilayo –caldo de cerdo con chile guajillo, picante, especias, hueso con tuétano y se sirve con arroz blanco–, desconocía que fuera un platillo típico de la región. Tenía la idea de que sólo son el pozole blanco, cebiche de pescado, la tuba y el tejuino que venden en la avenida México. “A” y “E” llevaron a “F” al “Camarón feliz” a comer mariscos. “F” estuvo dispuesta a probar lo que fuera, presumió de tener buen diente.
Para iniciar a degustar los platillos, pidió tacos de camarón, dedos de pescado y salpicón; “A” prefirió coctel de gorros con callo, y “F” comió camarones a la media diabla, sin faltar para cada uno cerveza oscura. Para “A” y “F” compartir alimentos ayuda a que los comensales se conozcan, intercambien diálogos, conversaciones profundas, o sólo por el simple acto de sugerir qué platillo comer lleva cierta complicidad en el deleite del paladar.
En los primeros minutos de la comida se entró en confianza. Poco a poco los temas de conversación fueron desnudando a la persona de “F”. Antes de concluir el postre, dos Carlotas y flan casero napolitano, se conocieron. Los estómagos de las letras estaban más que satisfechos, hartos. Al salir del restaurante, “A” se persignó en silencio para que el coctel no le cayera mal.
A las 8:30 de la noche, en el inicio de luna llena, “F” presentó con éxito su libro Tesauro, frente a un auditorio de abecedario y vocales. Ahí sólo bebió agua natural para refrescar la garganta. Al terminar de leer y contestar las preguntas de los asistentes, siguió la venta de libros que llevó a “F” a autografiarlos. “A” y “E” estaban contentos por la reacción favorable del alfabeto y las vocales. De antemano sabían que la lectura de los poemas no sería fácil por emplear significados de las palabras en un verso, sin embargo, el público la aceptó con facilidad.
Para agradecer y cerrar la noche, “A”, “E”, “F” y otras letras que se unieron fueron a cenar a la Pizzeria Napoly. Aunque el restaurante sigue con el aspecto tétrico, es el lugar favorito de “E”.
Quince minutos fueron suficientes para ponerse de acuerdo en decidir qué ordenar: pizza de anchoas, ensalada napoly –requesón, lechuga, jitomate, cebolla, piña en almíbar y aceite de olivo–, cerveza, vino tinto y espagueti a la bolognesa.
Antes de llegar los platillos fuertes, la botana que consistía en cacahuates, habas, garbanzos y frutas en vinagre junto con las bebidas alcohólicas, los entretuvieron por un rato. Cuando sirvieron la cena, una mezcla de olores se quedó en la mesa: el aroma del queso derretido, el puré de jitomate, la tostadura de la tortilla de pizza, la anchoa-pescado-, la carne molida sobre la pasta, el suave aroma del requesón perdido entre la lechuga, la uva y la cebada fermentada. La cena estuvo deliciosa.
El plan para el día siguiente de “A” y “F” consistía en visitar el Pueblo Mágico; desayunarían tal vez en Suchitlán y comerían en Comala, pero algo pasó en el estómago de “F” que le impidió estar dispuesta a partir. “A” se hizo muchas preguntas respecto a qué le había caído mal, supuso que el exceso de grasa en el queso de la pizza o los mariscos que por la tarde consumió debieron ser los culpables. “F” no le dio importancia al malestar estomacal. Juntos se fueron a desayunar fruta con yogurth en Cocolandia. Quien sabe comer bien tiene conocimiento que el yogurth y la papaya son alimentos laxantes, pero “F” a pesar de tener complexión rolliza, lo ignoraba. Las secuelas de mal comer fueron mantenerla en la cama más de 20 horas con retorcijones en el estómago. “F” al día siguiente se marchó al D.F., ya mejor de salud y sin probar chilayo ni llevar ponche de cacahuate.
“A” se encarga de decirles a “B”, “C” y “D” que cuiden su alimentacion porque las enfermedades entran por la boca; mientras “E” experimenta jugar con el melón en las líneas de la “H”.
Elsa I. Gonzalez Cardenas
Publicado en el Diario de Colima
El 22 de julio de 2011
Manzanillo, Colima, Mexico
jueves, 14 de julio de 2011
Reacciones ante la injusticia laboral
La plática inició en tono de broma:
-Ya, Johana, mira lo que estás haciendo.
-Profe, va a ver. No soy yo, es una mujer loca que hizo eso. Al parecer, la cosa no va por ahí. Dicen que ella andaba con un jefe, y llegó la esposa y se la cacheteó.
-Ya, Johana, mira lo que estás haciendo.
-Profe, va a ver. No soy yo, es una mujer loca que hizo eso. Al parecer, la cosa no va por ahí. Dicen que ella andaba con un jefe, y llegó la esposa y se la cacheteó.
El profesor se acerca a la alumna para curiosear sobre el tema.
-Es una mujer problemática en el trabajo. ¿Para qué se enjauló con sus dos hijos y se cosió la boca? ¿Por qué metió a los niños?, lo hubiera hecho sola.
A principios del mes de junio, Madaí Díaz Rodríguez, empleada de la Planta Regasificadora de Gas Licuado de Manzanillo que se encuentra aún en construcción, decidió coserse los labios y mantenerse enjaulada en compañía de sus dos hijos menores de edad, frente a Palacio Muncipal de Manzanillo, y mencionó que tomó dicha determinación para llamar la atención de las autoridades del gobierno del estado, en busca de “justicia y de su reinstalación laboral”, lo cual finalmente logró y fue reinstalada por el consorcio Samsung como respuesta. Esta noticia se publicó en la prensa local, nacional y hasta en el mismo blog de la afectada.
Los comentarios de los ciudados no se hicieron esperar. Algunos estaban en desacuerdo en la forma en que la exempleada hizo su protesta; unos cuantos, sin conocer a profundidad del caso, tuvieron empatía por la fémina, a la que vieron como víctima, y otros la juzgaron de demente.
En el blog de Madaí Díaz se presume que ella renunció a su trabajo anterior para poder emplearse en la empresa coreana con el fin de ser vigía y la portavoz de las violaciones de los derechos laborales que sufren los trabajadores por parte de la compañía.
Defender los intereses colectivos por causas justas es una acción loable que debiera tener más atención por parte de las autoridades y empresarios involucrados. Lo cierto es que no sólo en las empresas extranjeras las jornadas laborales son de 12 horas sin goce de sueldo extraordinario, también las nacionales se enriquecen bajo la explotación del capital humano.
En el puerto hay muchas razones sociales que funcionan en las mismas condiciones. Esto no significa que se tenga que ignorar a la portavoz, al contrario, es primordial que exista la supervisión en tales compañías establecidas en Manzanillo.
Existe el antecedente de inconformidad, el plantón que hicieron entre mil 500 y mil 700 trabajadores de Samsung afuera de las instalaciones de la compañía. Convocaron a directores de la misma, al gobierno del estado y a la Comisión Estatal de Derechos Humanos, cuyo pliego petitorio se basaba en tres cosas: mejorar las condiciones de trabajo, respeto hacia los empleados y el cumplimiento a las 8 horas de jornada laboral. Nada inalcanzable y todo de acuerdo a lo que marca la Ley Federal de Trabajo.
El 6 de julio la empresa coreana despidió a dos compañeras de trabajo. El 7 del mismo mes, personal de seguridad le negó el paso a la señora Madaí a la regasificadora, por lo que conovocó a una rueda de prensa para mencionar que haría huelga de hambre y se volvería a coser los labios, y si no viera respuesta a su demanda pública, se autoflagelaría frente a los medios de comunicacion, esto por falta de justicia laboral. El 11 se enjauló y se puso en huelga de hambre junto con dos compañeras de trabajo, a quienes las despidieron injustificadamente.
El atrevimiento de una mujer para que se zurza los labios con el objetivo de expresar su inconformidad ante el presunto maltrato físico, psicológico y las malas condiciones de trabajo, es una reacción ante una injusticia. Hacerlo de esa manera es un símbolo de escapismo, pudiendo contemplar otras formas menos dañinas.
Si parte del problema es la falta de credibilidad ante las demandas que han puesto en el sindicato y que han sido ignoradas –según el blog–, puede utilizarse la tecnología para tener pruebas como: grabadora de voz, cámara digital e incluso cámaras de video ocultas.
-Es una mujer problemática en el trabajo. ¿Para qué se enjauló con sus dos hijos y se cosió la boca? ¿Por qué metió a los niños?, lo hubiera hecho sola.
A principios del mes de junio, Madaí Díaz Rodríguez, empleada de la Planta Regasificadora de Gas Licuado de Manzanillo que se encuentra aún en construcción, decidió coserse los labios y mantenerse enjaulada en compañía de sus dos hijos menores de edad, frente a Palacio Muncipal de Manzanillo, y mencionó que tomó dicha determinación para llamar la atención de las autoridades del gobierno del estado, en busca de “justicia y de su reinstalación laboral”, lo cual finalmente logró y fue reinstalada por el consorcio Samsung como respuesta. Esta noticia se publicó en la prensa local, nacional y hasta en el mismo blog de la afectada.
Los comentarios de los ciudados no se hicieron esperar. Algunos estaban en desacuerdo en la forma en que la exempleada hizo su protesta; unos cuantos, sin conocer a profundidad del caso, tuvieron empatía por la fémina, a la que vieron como víctima, y otros la juzgaron de demente.
En el blog de Madaí Díaz se presume que ella renunció a su trabajo anterior para poder emplearse en la empresa coreana con el fin de ser vigía y la portavoz de las violaciones de los derechos laborales que sufren los trabajadores por parte de la compañía.
Defender los intereses colectivos por causas justas es una acción loable que debiera tener más atención por parte de las autoridades y empresarios involucrados. Lo cierto es que no sólo en las empresas extranjeras las jornadas laborales son de 12 horas sin goce de sueldo extraordinario, también las nacionales se enriquecen bajo la explotación del capital humano.
En el puerto hay muchas razones sociales que funcionan en las mismas condiciones. Esto no significa que se tenga que ignorar a la portavoz, al contrario, es primordial que exista la supervisión en tales compañías establecidas en Manzanillo.
Existe el antecedente de inconformidad, el plantón que hicieron entre mil 500 y mil 700 trabajadores de Samsung afuera de las instalaciones de la compañía. Convocaron a directores de la misma, al gobierno del estado y a la Comisión Estatal de Derechos Humanos, cuyo pliego petitorio se basaba en tres cosas: mejorar las condiciones de trabajo, respeto hacia los empleados y el cumplimiento a las 8 horas de jornada laboral. Nada inalcanzable y todo de acuerdo a lo que marca la Ley Federal de Trabajo.
El 6 de julio la empresa coreana despidió a dos compañeras de trabajo. El 7 del mismo mes, personal de seguridad le negó el paso a la señora Madaí a la regasificadora, por lo que conovocó a una rueda de prensa para mencionar que haría huelga de hambre y se volvería a coser los labios, y si no viera respuesta a su demanda pública, se autoflagelaría frente a los medios de comunicacion, esto por falta de justicia laboral. El 11 se enjauló y se puso en huelga de hambre junto con dos compañeras de trabajo, a quienes las despidieron injustificadamente.
El atrevimiento de una mujer para que se zurza los labios con el objetivo de expresar su inconformidad ante el presunto maltrato físico, psicológico y las malas condiciones de trabajo, es una reacción ante una injusticia. Hacerlo de esa manera es un símbolo de escapismo, pudiendo contemplar otras formas menos dañinas.
Si parte del problema es la falta de credibilidad ante las demandas que han puesto en el sindicato y que han sido ignoradas –según el blog–, puede utilizarse la tecnología para tener pruebas como: grabadora de voz, cámara digital e incluso cámaras de video ocultas.
El final del texto en el blog de Madaí dice: “Se está convocando a las diferentes organizaciones nacionales e internacionales para hacer frente con esta lucha. Patria, socialismo o muerte”. Cita los nombres: Madaí Díaz Rodríguez, David Díaz Valdez y Sandra Abiud Gómez Beltrán.
Lo que viene será un verdadero acto de escapismo, pero habrá consecuencias graves. Ojalá tengan la voluntad de solucionarlo, tanto el demandante como el demandado, porque después de esto ya nada será sorpresa.
Lo que viene será un verdadero acto de escapismo, pero habrá consecuencias graves. Ojalá tengan la voluntad de solucionarlo, tanto el demandante como el demandado, porque después de esto ya nada será sorpresa.
-Profe, ya me voy. Luego le cuento bien.
Elsa I. Gonzalez Cardenas
Publicado En El Diario De Colima
El 14 de julio de 2011
Manzanillo, Colima, Mexico
Elsa I. Gonzalez Cardenas
Publicado En El Diario De Colima
El 14 de julio de 2011
Manzanillo, Colima, Mexico
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